Miguel Pato (Periodista Digital)-. El marisqueo, como cualquier actividad relacionada con el mar como medio de subsistencia es, sobre todo, sacrificado. Los mariscadores no recolectan como quienes cogen frutos de las huertas. Estos hombres y mujeres arrancan, literalmente, el alimento de las fauces del océano.
Al duro trabajo en Galicia hay que sumarle los demoledores efectos de una serie de catástrofes ambientales que no dejan respirar tranquilos a estos profesionales de la mar. Después de cuatro años en los que han luchado por recuperar los bancos de marisqueo de los efectos del Prestige, ahora llegan los temporales y con estos las riadas de lodos y desperdicios.
Los incendios de este verano dejaron gran parte de los bosques colindantes a las Rías Baixas esquilmados. Como ya sabemos, los árboles actúan contención para cuando llega la lluvia los lodos no invadan la costa. Sin árboles hay desprendimientos de tierra y riadas.
Trágicamente este axioma se ha podido comprobar tras las recientes inundaciones en esta región, acrecentadas por una serie de tormentas más virulentas de lo normal.
AFECTADO EL EMPLEO DE 10.000 PERSONAS
La Voz de Galicia publica un excelente artículo en el que se da buena cuenta de la realidad que se vive en Galicia. A los efectos medioambientales hay que sumarles los problemas económicos a los que enfrentan miles de familias.
Según este rotativo, el Prestige, las riadas y la contaminación mantienen en jaque a un sector que da empleo a más de 10.000 personas en Galicia (datos del INE) que trabajan en alguno de los 26 puntos extractivos de esta comunidad afectados.
Según lo publicado en La Voz de Galicia
Los lodos y el fango provocados por los temporales del mes de octubre hacen impracticable para la extracción de moluscos y bivalvos siete zonas en las que trabajan cerca de 1.000 personas, según cifras que baraja la Federación Galega de Confrarías.
El Gobierno gallego ya ha habilitado una línea de ayudas de 1,5 millones de euros ampliables, que hará efectiva a partir de la próxima semana.
