Crítica Cinematogáfica

“Blade Runner 2049”, nadie le replica a Ridley Scott

Scott siempre ha sido un controlador obsesivo de sus "productos" y en esta ocasión no lo iba a ser menos

Si hay una película que parece que debe gustarte sí o sí para poder tenerte en consideración como ser humano inteligente esa es sin duda «Blade Runner» (1982). El film de ciencia ficción «realista» de Ridley Scott, a pesar de fracasar estrepitosamente en las taquillas de su año de su estreno, ha ido adquiriendo a lo largo de los años un status de culto masivo. A esta fama ha contribuido no únicamente una crítica sesuda que, con «pico y pala», han ido machacando con constancia e insistencia al cinéfilo con los parabienes de esta adaptación de una novela corta de Philip K. Dick, sino cierta corriente prepotente de espectadores sabelotodo.

Ahora, más de 30 años después, y de la mano de un Ridley Scott en plena fiebre nostálgica (¿o recaudatoria?), se nos presenta una tardía secuela donde un joven cazador de replicantes interpretado por el omnipresente Ryan Gosling comienza la descubre un secreto que ha estado enterrado durante mucho tiempo y que tiene el potencial de llevar a la sociedad al caos. Su investigación le conducirá a la búsqueda del legendario Rick Deckard (Harrison Ford), un antiguo blade runner en paradero desconocido, que lleva desaparecido 30 años. Un envejecido Ford es uno de los principales alicientes de esta continuación tardía.

La película la firma el realizador canadiense Denis Villeneuve, autor de filmes muy interesantes como «Prisioneros» (2013) o «Sicarios» (2015). Sin embargo el férreo control que ha ejercido Ridley Scott sobre la producción es más que evidente y emana tanto de la densidad del guión como de una puesta en escena calcada a la de la película original. Scott siempre ha sido un controlador obsesivo de sus «productos» y en esta ocasión no lo iba a ser menos.

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