un drama intimista y lánguido sobre la desintegración de una pareja madura

William Nicholson: «‘Regreso a Hope Gap’ se inspira en mis padres, que sabían que su matrimonio era un error»

El doblemente nominado al Oscar por el guion de Tierras de Penumbra y por el de Gladiator, William Nicholson, dirige este drama sobre el fracaso conyugal de una pareja tras 29 años de matrimonio

POR GLORIA SCOLA.

 

El británico William Nicholson dirige a Annette Bening y Bill Nighy en ‘Regreso a Hope Gap’, su segundo largometraje, un drama intimista y lánguido sobre la desintegración de una pareja madura.

Es ganadora a Mejor Película en el BCN Film Fest y llega a los cines desde este mes de octubre de 2020.

En esta entrevista exclusiva en Periodista Digital, Nicholson ahonda sobre los matrimonios “en la ignorancia”.

Nicholson, es sumamente elegante, tanto en su aspecto como en su forma de hablar. En esta entrevista realizada por videoconferencia, el cineasta, dramaturgo, novelista, autor de los guiones de Tierras de Penumbra, Gladiator y Los Miserables, entre otros, estrena ‘Regreso a Hope Gap’.

En esta obra de ficción tras ‘A la luz del fuego’, basado en su propia obra de teatro (La retirada de Moscú), muestra cómo un hombre, tras 29 años de matrimonio, decide abandonar a su mujer. Al igual que en tantas ocasiones reales, su decisión llega cuando ya tiene a otra de la que sí está enamorado.

Nicholson, casado con la sobrina nieta de la escritora Virginia Woolf, ha sido, además, director de numerosos documentales de la BBC.

Llama la atención especialmente uno, de unos 30 minutos, englobado en la serie Everyman, sobre las apariciones de la Virgen María a cuatro niñas en los años 60, en el pueblo cántabro de San Sebastián de Garabandal. Producido en 1980, Garabandal: After the Visions, fue premiado, y aclamado por la crítica y público, y se puede ver en Youtube.

Regreso a Hope Gap cuenta el fracaso matrimonial de una pareja inglesa. ¿Por qué eligió a Annette Bening, que es americana?

Cuando haces una película, tienes que coger a actores conocidos. Si no, no consigues financiación. Busqué entre actrices británicas de esa edad, que no hay tantas, y no eran lo suficientemente conocidas. Así funciona. Así que entendí que tenía que irme hacia las americanas. Y Annette Benning es muy peculiar. Ha hecho muchos papeles británicos, es una actriz increíble, y supe que, si podía conseguirla, lo haría fenomenal. Y lo hizo.

Entre mis amigos, para mi sorpresa, algunos hombres me han confesado que, después de muchos años de matrimonio, no se casaron enamorados. Regreso a Hope Gap trata sobre un matrimonio falso. Annette Bening descubre que su matrimonio ha sido una farsa porque él nunca ha estado enamorado de ella. ¿Por qué cree que ocurre eso? Es un tema muy interesante.

Llamarlo un matrimonio falso me parece demasiado fuerte. Yo diría, más bien, que es un matrimonio que empieza con buena fe, y lentamente ambos descubren que no son quienes creían que eran. Que el otro no era quien uno creía que era. Yo lo llamaría matrimonio en la ignorancia. Creo que es muy común proyectar nuestras necesidades en el otro, especialmente cuando eres joven, y creer que es quién queremos, y, poco a poco, descubrir que has cometido un error. Y, luego, la pregunta es: “¿Qué haces?”. Hay muchos matrimonios en los que el error se cometió pronto, como el de mis padres, en quien esto está basado, y permanecieron juntos, aunque supieran que era un error. Por los hijos, por las razones que fueran.     Y mucho más tarde se convierte en insoportable y en imposible, y ahí está la tragedia.

Estudió Literatura en Cambridge, estuvo nominado al Oscar por el guion de Tierras de penumbra, y también a dos premios Tony de teatro. En esta época, en la que todo ocurre tan rápido y vivimos en la era de internet y de la tecnología, ¿recurrimos a la Literatura con mayúsculas para expresar nuestros sentimientos?

Bueno, creo que los libros hacen algo distinto a las películas, y yo trabajo en el cine, y también en los libros. En un libro, pasas mucho  más tiempo con los personajes, con las ideas. Puedes conseguir una conexión mucho mayor con los procesos internos de los personajes y con lo que pasa por sus cabezas. Eso es bastante difícil de hacer en el cine. Por tanto, puedes alcanzar un nivel de profundidad y de percepción que no puedes conseguir en el cine, por eso siempre habrá espacio para los libros. Yo soy un gran amante de los libros, especialmente, de las novelas. En mi guion de Tierras de  Penumbra (Shadowlands, 1993), tengo una frase de diálogo, dicha por el personaje principal, C.S. Lewis, (Sir Anthony Hopkins), que reza: «Leemos para saber que no estamos solos». Y creo que eso es muy importante. A través de los libros, conectamos con experiencias profundas de otros. Y eso también podemos hacerlo mediante las películas. Y en Regreso a Hope Gap he intentado comunicar mis experiencias, porque esto va de mis padres y de mí mismo, y mucha gente que ha visto la película me ha dicho que ha conectado con sus propias experiencias. Ese proceso de empatía es vital, y hoy en día no hay suficiente empatía en el mundo. Necesitamos entender a otros que no somos nosotros; necesitamos saber cómo se sienten y necesitamos saber por qué hacen cosas malas, y en esta película, ambos personajes se hacen cosas malas el uno al otro, pero espero que los que lo vean, comprendan por qué lo hacen y se solidaricen con ellos.

Me gusta mucho la frase que dice ella para su libro: «Yo he estado aquí antes”.

Sí. Es un poema real (“Súbita luz”, de Dante Gabriel Rossetti, poeta inglés del siglo XIX), tal y como se dice en Regreso a Hope Gap. Y me parece muy emotiva. En cierta forma, es una forma de expresar lo que acabo de decir: hemos compartido experiencias. Yo te puedo contar mi propia experiencia, y tú puedes reconocer tu propia experiencia en la mía, identificarte con ella. Y ese proceso de descubrir que lo que otros han sentido lo hemos sentido nosotros, y que otros han sufrido lo que hemos sufrido nosotros, es liberador; da esperanza, porque la gente sobrevive. No todos, pero algunos sobreviven, y hoy en día estamos tan ocupados presentando la versión perfecta de nosotros mismos, todo el rato, que es muy perjudicial, y es muy importante compartir los momentos duros, la tristeza, las tragedias. Si tú me cuentas tu historia de forma sincera, espero poder decir: “Yo también he estado aquí. Yo he estado aquí antes”.

Tengo entendido que su mujer es sobrina nieta de Virginia Woolf. Siendo usted un gran amante de la literatura, ¿eso le resultaba atractivo?

Oh, sí. Virginia Woolf era su tía abuela, así que mi mujer es la nieta de la hermana de Virginia Woolf (la pintora Vanessa Bell). Sí. Mi mujer me abrió un mundo que no conocía, ya que yo no fui educado en artes visuales, y a través de mi mujer he aprendido a amar el arte, la pintura, la forma visual del arte. Ha sido maravilloso y un gran privilegio adentrarme en su mundo y aprender de todas las personas que han formado parte de eso. También hay una casa magnífica cerca de donde vivo, en Sussex, llamada Charleston, donde vivía la abuela de mi mujer (Vanessa Bell), con el pintor Duncan Grant, y ahora es un museo, y está abierto al público. (Charleston Farmhouse era el punto de encuentro en la campiña inglesa del llamado Círculo de Bloomsbury, movimiento formado por artistas e intelectuales del primer tercio del siglo XX, entre los que estaban, además de los ya mencionados, la pintora Dora Carrington, el economista John Keynes, los escritores E.M. Forster, Lytton Strachey, el marido de VirginiaWoolf, Leonard Woolf, etc). Y estamos muy involucrados en ello. Es un sitio precioso. Un gran enriquecimiento en mi vida.

Qué bonito. Rodeado de arte. Usted es escritor, un proceso solitario, y, ahora, director, donde se trabaja rodeado de gente que pregunta constantemente. ¿Qué disfruta más?

Me gustan ambos. Y tienes razón, son actividades muy distintas. Cuando escribo una novela, tardo mucho y estoy solo. Cuando dirijo, es algo muy social, y utilizo los talentos de mucha otra gente. De hecho, descubrí que podía dirigir películas cuando me di cuenta de que no necesitaba saber para hacerlo. Lo único que necesito saber es qué es lo que quiero. Otra gente con mejores habilidades que yo, el director de fotografía, el diseñador de producción, el que graba el sonido, el primer ayudante de dirección… harán que ocurra. Así que, cuando hago una película, me apoyo en otros. Y me encanta. También es cierto que es muy estresante, y aterrador, y caro, no para mí, pero sí para los que ponen el dinero que me gasto, y se tarda mucho. En escribir una novela tardo un año, y en hacer esta película he tardado tres años. Pero, en cuanto dejo de dirigir, vuelvo a escribir. Y, tras escribir durante un tiempo, otra vez me empieza a picar el gusanillo, y quiero dirigir.

He leído que su nuevo guion es Thirteen Lives (Trece vidas) y se supone que lo dirige Ron Howard. ¿Cómo está ese proyecto? ¿Cómo cree que va a afectar la crisis del coronavirus, no solo a las tramas, sino a los rodajes, festivales…?

Lo que no sabemos es cuánto va a durar. Todos esperamos que lo peor ya haya pasado, y que podamos volver a la producción. La película que he escrito para Ron Howard, Trece vidas, está previsto que se ruede en enero en Australia, y estamos trabajando al máximo para que así sea. Que el equipo técnico y los actores pasen una especie de cuarentena juntos, pero todo depende de cómo evolucione el coronavirus. Si desciende y, poco a poco, desaparece, todos podremos volver a la producción, como antes. Y, si no, tendremos que cambiar las películas que hacemos. Y tendremos que escribirlas de una forma que la gente no tenga que estar cerca los unos de los otros. Habrá que utilizar muchos trucos digitales y será más caro. La gente dejará de ir al cine, y tendremos que apoyarnos en el streaming (transmisión online, visionado en internet). Será muy, muy diferente. Pero todavía no sabemos cómo se va a comportar el virus. Yo espero que volvamos a lo de antes, pero, probablemente, no hasta el año que viene.

¿Y en cuanto a Trece Vidas?

Ah, sí. Va sobre unos chicos, un equipo de fútbol, que se quedan atrapados en una cueva en Tailandia.
Está basada en una historia real, y es mucho más extraordinaria de lo que la gente cree. Termina con final feliz, que no siempre ocurre. Ahora podríamos hacer más finales felices en el cine.

Usted me parece un hombre muy elegante, y veo eso en Regreso a Hope Gap. ¿Qué directores o guionistas le han influido?

Gracias. Mis mayores influencias vienen de escritores. Tolstoi (Ana Karenina, Guerra y Paz) es mi mayor héroe por su capacidad para escribir con tanta percepción y con tanta perspicacia sobre un gran rango de personajes, y puede escribir una historia a gran escala o a pequeña escala, todo dentro del mismo trabajo. Es totalmente extraordinario. Hay muchos escritores rusos que me encantan. También Chejov (La Gaviota, Tío Vania, Cuentos de Chejov). En cuanto a cine, el problema es que muchos directores que me encantan hacen una gran película, y, luego, muchas malas, y no sé por qué ocurre eso. Acabo de volver a ver Escondido en Brujas (con Colin Farrell), escrita y dirigida por Martin McDonagh, que también ha hecho Tres anuncios en las afueras (protagonizada por Frances McDormand), y creo que Escondidos en Brujas es una película perfecta. Todo en ella está hecho inmaculadamente, y lo admiro mucho. Pero cuando pienso en películas que realmente me gustan, en vez de las que admiro, lo cual es distinto, me encuentro yéndome muy atrás en el tiempo. Como Qué bello es vivir, de Frank Capra. Y creo que me gustan estas películas porque van sobre la victoriosa fuerza de la bondad, y eso ya no está muy de moda; la gente ya no lo hace. Y tengo hambre de eso, de películas en las que, al final, gana lo bueno de la gente. Porque, en el mundo actual, miro a mi alrededor y siento que es otra cosa la que está ganando. El egotismo, la ira, el odio, la violencia. Y estoy harto de la violencia en las películas, así que busco directores que pueden canalizar nuestros mejores ánimos, nuestro mejor espíritu.

¿Cree que el coronavirus nos puede hacer mejores personas, actuar mejor? Eso decían en las noticias al principio de la crisis, durante el confinamiento.

No lo sé. Los seres humanos nos adaptamos muy rápidamente a situaciones nuevas. Y también volvemos a lo antiguo rápidamente. La humanidad… ¿Seremos mejores? Es posible. Pero hay un problema. Seremos mejores porque esto nos ha forzado a ser más locales, a prestar más atención a la gente de nuestro alrededor, y eso es bueno. Así que creo muchas familias se han unido, sin haber tenido la intención de hacerlo, pero lo han hecho, y eso es bueno. Lo malo es que la gente va a ser más pobre. Muchos han perdido su empleo y esto es muy preocupante. Y cuando la gente se vuelve más pobre, está más desesperada, y entonces, claro, saca algunos impulsos e instintos muy básicos, que es: yo a lo mío, y a la mierda con los demás. Y a más estrés y más pobreza, más difícil es que salga lo mejor de nuestra naturaleza, y eso me preocupa. Lo que espero es que todos aprendamos a vivir con menos. A consumir menos. Quizá digo eso porque soy una persona acomodada que fácilmente puede manejarse con menos. Hay mucha gente que, como le des menos, simplemente va a morir. Por tanto, me preocupa. Tenemos que poder superar esto económicamente. Si lo podemos resolver económicamente, creo que hay esperanza. De verdad que lo creo. Pero tenemos que esperar y ver.

Es muy interesante lo que dice. ¿Conoce algo del cine español? Buñuel, Almodóvar…

Conozco el cine de ambos, he visto películas de los dos. Pero creo que no mucho más del cine español.

¿Y qué le parecen?

Cuando piensas en Buñuel y en Almodóvar, te da una sensación de libertad para moverte del realismo a la fantasía, o al surrealismo. O al superrealismo. Pero no de una forma tipo Superman. Creo que la libertad para coger el mundo natural, con gente real y acontecimientos reales, y jugar con ello, es maravilloso. Y liberador para todos. Buñuel, obviamente, es completamente memorable, pero también siento que en Almodóvar, sus historias son reales, aunque muy intensificadas, aumentadas, exageradas. Y no le da miedo estar en el filo del género de la telenovela. Y eso es muy libre. Y liberador, para gente como yo. Porque en el Reino Unido siempre hay una gran división entre High Art y Low Art (Arte de mayor nivel o elevado, y arte de bajo nivel). Y en el cine, los que mejor lo ejercen son aquellos que se mueven libremente entre ambos. Si eso es aplicable al resto del cine español, no lo sé, pero, y estoy pensando mientras hablo, si piensas en la literatura latinoamericana, que tiene una conexión con esto porque es en español, ahí es donde consigues las historias de fantasía más notables. Con realismo mágico. Recientemente volví a ver El laberinto del fauno, del mexicano Guillermo del Toro, y es un film extraordinario. Y esa forma de pensar es hiperrealista y de fantasía. Es muy emocionante. No sé si hay algo en la cultura española que lleve a eso, porque no sé lo suficiente de cine español, pero eso me produce una reacción.

Soy de Madrid, no sé si ha estado en España. Para usted, ¿qué es lo más destacable de los españoles?

Oh. He estado muchas veces en España. En Madrid, Barcelona, Sevilla… Una vez hicimos un viaje familiar por España y Marruecos y lo llamamos nuestro tour morisco.  Recuerdo la catedral que es una mezquita y se convirtió en catedral, con los pilares (Mezquita de Córdoba), sí, exacto, Córdoba, que se me ha quedado grabada. Y otra vez, en el Festival de Cine de San Sebastián. También, hace mucho, yo hacía documentales para la BBC, e hice uno sobre un pueblecito en las montañas, San Sebastián de Garabandal (Cantabria), en el que cuatro niñas de ahí decían haber visto a la Virgen María en 1962, y eso había tenido cierto impacto, y se había convertido en una atracción turística. No enorme, pero mucha gente de Estados Unidos fue a este santuario a ver a la Virgen María. Las niñas habían sido filmadas en trance mientras veían a la Virgen María, y conseguí localizar a la más pequeña (Conchita González), que estaba en la treintena, y ahora vivía en Estados Unidos. Fue muy interesante, porque ahora tenía muy poca certeza sobre sus visiones de entonces, pero el santuario seguía ahí, así que tenía que presentar una doble imagen de España. Una muy antigua, y otra muy moderna, lado a lado.

Se puede ver en español en el siguiente enlaces de Youtube:

Qué interesante. Gracias por su tiempo.

A ti.

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