Andy Warhol y Jackson Pollock, dos nombres clave en el arte del siglo XX, fueron muy diferentes, pero esta exposición busca presentarnos que hubo cierta continuidad y en el fondo tenían semejanzas. En el Thyssen nos proponen una mirada conjunta escoltada por la de otros contemporáneos suyos, en la que no faltan las ‘oxidation paintigs’, orines de vanguardia (luego se lo comentamos).
Las obras reunidas en esta exposición permitirían descubrir cómo Jackson Pollock (1912-1956) no siempre fue un “maestro abstracto”, así como revelar a un Andy Warhol (1928-1987) más complejo que el pintor de temas banales, de objetos de la cultura de masas representados en series. A medio camino entre lo abstracto y lo figurativo, cada uno a su modo, ambos se propusieron revisar el modo de captar el espacio en un lienzo, así como concebirlo como lugar de ocultamiento; un espacio revisado a partir de las repeticiones y la serialidad. Trastocaron la noción del fondo y de la figura y desarrollaron un proyecto que, en sus mismas estrategias pictóricas, tenía algo de camuflaje. De hecho, tanto en las obras de Pollock como en las de Warhol aparecen a menudo huellas y vestigios que apelan a ciertas propuestas autobiográficas.
La exposición reúne más de cien obras, muchas nunca vistas en España. Proceden de una treintena de instituciones de Norteamérica y Europa y a los dos famosos americanos les escoltan otros artistas de su época, como Lee Krasner, Helen Frankenthaler, Marisol Escobar, Sol LeWitt y Cy Twombly. ‘Marrón y plata I’ de Pollock, ‘Express’ de Robert Rauschenberg y ‘Sin título (verde sobre morado)’ de Mark Rothko, son la diminuta aportación de la colección permanente del museo.
El recorrido de la muestra abarca seis salas que permiten revisar la ruptura que tradicionalmente ha establecido la historia del arte entre la abstracción expresionista y la figuración pop, mostrando conexiones que comienzan con la evidente fascinación que Warhol sintió desde siempre hacia Pollock, muerto con 42 años en un accidente de circulación cuando Warhol tenía 28.
En la primera de estas salas -‘El espacio como negociación’- se confrontan algunas obras tempranas de Pollock o Krasner con sus aproximaciones figurativas, junto a dos botellas de Coca-Cola de Warhol de los primeros 60 del siglo XX: la primera, con unas pinceladas que imitan las del expresionismo abstracto, y la segunda, sobre un fondo neutro, influida por su trabajo como ilustrador comercial. Con la vista puesta en el diálogo de espacios figurativos y abstractos, la siguiente sección, ‘Rastros y vestigios’, reúne piezas de Audrey Flack (1931-2024), Marisol Escobar (1930-2016), Anne Ryan (1889-1954), Perle Fine (1905-1988) y Robert Rauschenberg (1925-2008), además de obras Warhol y de Pollock, en las cuales se descubren figuras o sus rastros, que van construyendo un espacio a trozos, donde la figuración se va trastocando y camuflando. La tercera sala, ‘El fondo como figura’, exhibe obras icónicas de Warhol en las que las figuras parecen flotar sobre un fondo que se diluye. Liz en plata como Cleopatra (1963), Un solo Elvis (1964) y Jackie II (1966) de Warhol rompen con la idea del espacio tradicional, con la diferenciación entre el fondo y la figura. Una selección de fotografías del artista, procedentes del Andy Warhol Museum de Pittsburgh, muestra su exploración más formal de la abstracción, con imágenes compuestas a base de largas repeticiones de objetos. Las series de instantáneas de Sol Lewitt (1928-2007) y Cy Twombly (1928-2011) y lienzos de Hedda Sterne (1910-2011), Krasner y Pollock completan el capítulo.
El capítulo ‘Repeticiones y fragmentos’ se centra en las duplicaciones y multiplicaciones de objetos realizada por Warhol en muchas de sus obras, con las que rompe definitivamente con la idea del espacio en Occidente. Sus conocidas series de Flores (1964), Calaveras (1976), Sillas eléctricas (1971) y accidentes automovilísticos, como Choque óptico de automóviles (1962) y Desastre blanco I (1963), se suceden en esta sección, donde cada imagen repetida es siempre distinta. Es más, aunque haya imágenes reconocibles, están tan superpuestas que saturan el espacio y terminan por desestructurarlo.
El quinto apartado, ‘Espacios sin horizontes’, reúne ocho de las pinturas oxidadas de Warhol. ‘Realizadas con sus propios fluidos, dice la pudibunda comisaria para no decir que forman parte de una serie de obras creadas entre 1977 y 1978, conocidas también como ‘Piss Paintings’, o sea, pinturas de pises. Warhol extendía lienzos en el suelo y los cubría con pintura de cobre. Luego, les meaba encima o pedía a sus asistentes o visitantes orinar sobre ellos mientras la pintura aún estaba húmeda. La acidez de la orina oxidaba el metal en la pintura de cobre, creando un efecto abstracto y brillante. Puede verse como una forma de performance artística, donde el estudio se transformaba en un “gran urinario” y el acto de orinar se convertía en parte del espectáculo. No se sabe cuántas hizo, al menos un centenar se han censado, y no se sabe su precio, pero una obra de la serie Oxidation se vendió por dos millones y medio de dólares en subasta.

La tela más grande de la serie ‘Oxidation Paintings’
Junto a ellas se exponen dos piezas de Helen Frankentaler (1928-2011), con grandes manchas de color. La última sala es ‘El espacio como metafísica’ y se dedica a la serie de sombras creada por Warhol a finales de la década de 1970, con pinceladas misteriosas en las que ya es imposible distinguir ninguna figura. Las acompaña Sin título (Verde sobre morado), 1961, de Mark Rothko, en lo que valora la comisaria como ‘un diálogo entre ausencias’.
Hace unas décadas, la opinión dominante consideraba a Warhol un payaso y a Pollock un mercanchifle. Estos días, una multitud reverente llena la exposición del Thyssen y seguirá haciéndolo durante otros dos meses.
Aproximación a la propuesta (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 8
Comisariado: 7
Programa de mano: 9
Catálogo: 9
Documentación a los medios: 9
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza
‘Warhol, Pollock y otros espacios americanos’
Del 21 de octubre de 2025 al 25 de enero de 2026
Comisaria: Estrella de Diego
-Catálogo realizado con el apoyo de la Pollock-Krasner Foundation, con textos de Estrella de Diego y Patrick Moore (ex director de The Warhol Museum) y la transcripción de una conversación entre Estrella de Diego, Guillermo Kuitca (pintor argentino) y Guillermo Solana (director artístico del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza).
-14 de enero de 2026.- La comisaria participará en el salón de actos en una mesa redonda en la que debatir los temas propuestos en la exposición.
Dirección: Paseo del Prado, 8. 28014, Madrid. Salas de exposiciones temporales, planta baja.
Horario: De martes a domingo, de 10 a 19 horas; sábados, de 10 a 23 horas. Lunes cerrado.
Noches Thyssen con Uber: Entrada gratuita todos los sábados, de 21 a 23 horas.
Entrada única: Colección permanente y exposiciones temporales. General: 14 €; reducida: 10 € para mayores de 65 años, pensionistas y estudiantes previa acreditación.
Más información: https://www.museothyssen.org/

