Una de las víctimas afirma que existen 'serias dudas' sobre la validez de las conclusiones del informe

La abadía de Montserrat reconoce, en un informe interno, que el monje Soler fue un ‘depredador sexual’

La abadía de Montserrat reconoce, en un informe interno, que el monje Soler fue un 'depredador sexual'
Banderas independentistas ante la Abadía de Montserrat. EP

Pondrá el dictamen en manos de la Fiscalía. La muy separatista abadía de Montserrat ha hecho público el informe de la comisión de abusos creada en enero de 2019 de acuerdo «con el compromiso de transparencia» adquirido.

«Hacemos nuestros los resultados de esta investigación, en la que se pone de manifiesto que el difunto Andreu M. Soler –al que el propio informe tilda de “depredador sexual”– abusó de jóvenes hasta finales de los años 90.

Asimismo, el informe recoge también un caso de abusos cometido el año 1968 en la Escolania de Montserrat por un antiguo monje que dejó el monasterio en 1980″, explican en un comunicado.

La comunidad y el abad, «ante estos casos vergonzosos de abusos a menores cometidos por miembros de nuestra comunidad, pedimos perdón a todas las víctimas y nos ponemos a su disposición, como hemos hecho en todo momento, para ayudarlos en su dolor y sufrimiento», reconocen.

Por otro lado, siguiendo las recomendaciones de la comisión –formada por una abogada, un médico y una psicóloga– y para evitar que hechos como estos vuelvan a producirse en Montserrat, la comunidad está elaborando un plan de protección de menores que «aumentará y mejorará los mecanismos de prevención y detección existentes actualmente».

Asimismo, «en breve» también nombrarán a un delegado de protección de menores, que será un profesional externo al monasterio. Esta persona tendrá un correo electrónico –«bien publicitado en las páginas web del monasterio»– en el que las víctimas puedan contactarle, como recomienda la comisión interna.

En el mismo comunicado, la comunidad se compromete a poner el informe «inmediatamente» en conocimiento de la Fiscalía, del Síndic de Greuges de Catalunya –defensor del pueblo– y de los organismos competentes de la Santa Sede y de la Congregación benedictina.

Por último, vuelven a «condenar de manera absoluta cualquier tipo de abuso a menores». «Reafirmamos nuestro compromiso de luchar con firmeza contra una problemática tan grave que afecta a toda nuestra sociedad», destacan.

En total, los monjes han recibido 12 denuncias a través del correo electrónico creado para este fin. Pero no han dado a conocer el número de víctimas.

Miguel Ángel Hurtado, primer denunciante público de casos de pederastia en la abadía de Montserrat, sostiene que «existen serias dudas sobre la validez» de las conclusiones del informe de abusos hecho público por la propia comunidad benedictina.

Él denunció en enero de 2019 los abusos que sufrió a finales de los noventa, cuando tenía 16 años, por el monje Andreu Soler, quien fuera responsable durante cuarenta años del grupo de scouts de la Abadía, hasta que fue desterrado en 2000 al monasterio del Miracle, tras ser acusado de cometer abusos.

El también portavoz de la asociación de víctimas de pederastia clerical Infancia Robada basa sus dudas en el informe interno «no independiente» en que las cifras de víctimas y agresores «no resultan creíbles». «La comisión escogida a dedo por el Abad Soler ha carecido en todo momento de credibilidad, legitimidad e independencia y por tanto también sus conclusiones», indica.

Para el denunciante, «Montserrat sigue priorizando mantener su poder, prestigio y patrimonio por encima de los derechos de las víctimas». Y recalca: «Una vez más se demuestra que la Iglesia católica es incapaz de investigarse a si misma. Solo la justicia civil puede hacerlo». Por este motivo, considera urgente «una reforma ambiciosa del Código Penal para que el cómputo del plazo de prescripción comience a contar a partir de que la víctima cumple cincuenta años».

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Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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