El restaurante El Foque de Quiñónes, situado en los alrededores del Auditorio de Madrid ha sido uno de los primeros en introducir una novedad que será de interés para muchos consumidores. Juan Salazar que regenta uno de los locales en el que mejor y de más formas distintas se puede tomar el bacalao, en un ambiente cántabro y marinero, ha innovado ofreciendo a sus clientes la creación de una bodega donde estos pueden traer su propio vino y conservarla hasta el momento de su consumo en el restaurante, conservado en óptimas condiciones.
Sin coste alguno por el mantenimiento, solo hay que pagar cinco euros cuando se solicita su descorche para consumirlo en el local. Ello brinda la oportunidad de poder saborear vinos de alto coste por un precio mucho más razonable si se compran en una tienda o bodega o si disponemos del producto en casa.
El viejo motivo “el vino bueno en casa y fuera de casa el vino de la casa” puede quedar pronto obsoleto si, como esperamos, se extiende esta tendencia. Los restaurantes que multiplican por 3 el precio del vino en bodega, lógicamente, no son muy favorables a esta tendencia, pero seguro que los lectores verán de mucho interés esta opción y tratarán de irla difundiendo hasta que se acepte en sus restaurantes favoritos.
