La sangría será solo española o portuguesa, así de claro. Y la clara, solo española. Porque el Parlamento Europeo acaba de dar el visto bueno al uso exclusivo de la denominación “sangría” para identificar la bebida producida en España y Portugal. En el resto de Estados miembros, como informa la Agencia EFE, el término “sangría” solo podrá utilizarse como complemento de la denominación “bebida aromatizada a base de vino”, seguida obligatoriamente del país de procedencia.
Los diputados aprobaron por 609 votos a favor, 72 en contra y 4 abstenciones la propuesta, incluida en la nueva normativa sobre el etiquetado y la protección de las indicaciones geográficas de los productos vitivinícolas aromatizados. La legislación, sobre la que ya había un acuerdo entre el Parlamento Europeo y el Consejo -países de la Unión-, defiende que se puedan aplicar “disposiciones particulares” en el caso de los productos tradicionales, como la sangría. Además se baja la graduación alcohólica, otro tema últimamente muy requerido por fabricantes y consumidores.
En este sentido, a modo de ejemplo, Sangría Lolea, elaboradores de sangría tradicional, están muy satisfechos por el reconocimiento de la Unión Europea. Y es que, como decíamos arriba, el Parlamento Europeo ha aprobado que únicamente se podrá comercializar sangría, con esta denominación, en España y Portugal Las nuevas reglas aprobadas protegen también el uso del término Clarea y la circunscriben a España. Pues bien, resulta que Lolea es una de las pocas elaboradoras del mundo que embotella Clarea, un producto perdido desde los años 50 y que ellos han recuperado. Coincide, más o menos, con el argentino Clericó. 
El equipo de Sangría Lolea está embarcado en el proyecto de recuperar la tradición española de beber sangría, como un producto divertido, fresco y que inspira buen ambiente. El objetivo de la elaboración artesanal de su receta es conseguir una sangría que conserve su sabor auténtico y tradicional. Se trata de una combinación de vino y fruta con un toque “frizante”, preparada con cabernet sauvignon y merlot en el caso de la sangría, y con moscatel en el caso de la clarea. Se mantienen los aromas y el sabor intacto gracias a la decisión de no pasteurizar el vino.
El atractivo envase de Lolea apuesta por el diseño, plasmando su espíritu de diversión y calidad. La sangría y clarea, fabricadas en el pequeño pueblo de Jaraba (Zaragoza), se presentan en una botella de cristal vestida de lunares blancos y rojos, en formato de 75 cl. con tapón tradicional mecánico. Lolea apuesta por la calidad de una sangría elaborada sólo con ingredientes naturales y vino de calidad. Como tiene que ser.
