El artista Raffaele Melchionda diseña para Emmentaler AOP una pieza única con motivo de San Valentín

El artista Raffaele Melchionda diseña para Emmentaler AOP una pieza única con motivo de San Valentín

Durante el mes de febrero, Emmentaler AOP, el queso con agujeros más famoso del mundo, te regala una pieza única para que disfrutes con tu pareja: el plato Rose Plate, decorado a mano por este reconocido ceramista. Y es que se acerca San Valentín, una fecha que, para todos, es sinónimo de amor. Y para celebrarlo, Emmentaler AOP, el queso con agujeros más famoso del mundo, y el artista emergente Raffaele Melchionda, maestro del arte de la cerámica formado en Salermo (Italia) y con sede en su artelier39 en la capital suiza, Berna, han creado el tándem perfecto para los amantes del queso y del arte y que se materializa en el plato Rose Plate, una refinada pieza elaborada y decorada a mano con la que Emmentaler AOP obsequiará a todos los consumidores que compren una cantidad de 300 gramos de este preciado queso suizo. La promoción estará vigente durante el mes de febrero y hasta fin de existencias.

Lo cierto es que esta simbiosis entre el queso y el arte surge de forma natural. A lo largo de los siglos, los maestros queseros suizos han trasladado su saber hacer y el peso de la tradición en forma de piezas únicas de artesanía como el Emmentaler AOP, un producto hecho a mano y basado en el respeto por la naturaleza y los animales. Estos preciados valores son el reflejo de la creatividad de los artistas y del talento de los hábiles artesanos. Estos valores connaturales que representa el queso Emmentaler y que se ha ido transmitiendo a lo largo de los siglos es lo que Raffaele Melchionda ha querido plasmar y ha interpretado con su trabajo.

Así, el considerado como el rey del queso suizo comenzó a producirse en el siglo XIII y recibe su nombre del valle del río Emme en el cantón de Berna. En la actualidad, el Emmentaler AOP se elabora en alrededor de 111 queserías de aldeas a partir de leche fresca y no tratada de vacas que comen hierba y heno. A ello se añade que todos los aditivos e ingredientes modificados genéticamente están prohibidos. Todo ello hace que sea un producto totalmente apto para celíacos e intolerantes a la lactosa. Y al final, un cotilleo.

Como curiosidad, un kilogramo de queso requiere unos 12 litros de leche. Las ruedas redondas tienen un diámetro de 80 a 100 cm y un peso de 75 a 120 kg. Tamaño, tradición y calidad excepcional hacen al Emmentaler AOP el indiscutible rey del queso en todo el mundo. El Emmentaler AOP está disponible en varios grados de madurez: desde el clásico suave como la nuez (mínimo de 4 meses de maduración), pasando por el pronunciado Réserve picante (mínimo 8 meses de maduración) hasta el criado en cueva totalmente aromático (mínimo 12 meses de maduración) y el Emmentaler AOP sabor primigenio, madurado de manera única (min. 12 meses de maduración). Para todos los gustos. Además, puede consumirse en frío -en trozos o láminas- y en caliente, como ingrediente sabroso.

Pero, sin duda, la característica más típica de Emmentaler AOP son sus agujeros. Son del tamaño de cerezas y nueces y se forman durante el proceso de maduración. Unos agujeros que Raffaele Melchionda ha materializado en la pieza hecha a mano Rose Plate. Disfrútala con tu pareja, con quien quieras o en soledad.

Los Quesos de Suiza son famosos en todo el mundo gracias al cuidado y a las características artesanales con las que se elaboran. El pastoreo de las vacas es obligatorio en Suiza, país donde está totalmente prohibido el uso de hormonas y antibióticos en la crianza de ganado y donde ningún queso puede fabricarse con aditivos químicos. Para elaborar un queso suizo se utiliza casi el doble de leche que para fabricar un queso de producción industrial. Las queserías reciben dos veces al día la leche recién ordeñada para garantizar la elaboración de un producto fresco y sano. El uso de leche cruda, no pasteurizada, posibilita un sabor más intenso y potencia los aromas derivados del pasto y forrajes. La rigurosa normativa, sometida a un estricto control por parte de la Oficina Federal de Agricultura de Suiza, garantiza la elaboración tradicional del producto desde el origen de la cadena hasta el final, momento en el que un tasador certifica que el queso tiene la suficiente calidad para llevar el sello de su región quesera. De esta manera, la denominación de origen suiza es garantía de un producto absolutamente natural.

¡Ah, el cotilleo! Igual se sorprende al saber que en la terminación de este queso, -aer, se encuentra la diferencia de calidad y origen., se lo contaré aquí el 6 de febrero  próximo.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

Juan Luis Recio

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