Me hubiera encantado, pero no pude ir a la presentación de Cócteles tangerinos (de antier, de ayer y de hoy), la última obra publicada por Alberto Gómez Font a quien conocí precisamente a través de nuestra mutua afición a los cócteles, mediante un grupo de contactos aún en los principios de Internet. Nos reuníamos anualmente, durante aquellos años, un grupo de amigos liderado por nuestra, desde entonces común amiga, Elvira Jensen y además en distinta localizaciones, especialmente en Madrid y Barcelona, ciudades ambas en donde la oferta coctelera está siempre tan disponible y creciente como cambiante, y un día, como quien no quiere la cosa, me presentó Tánger, ciudad que siempre había querido conocer, con motivo del festejo organizado con motivo de su 50º cumpleaños.
De eso hace ya 20 años, dos décadas en las que hemos coincido en múltiples ocasiones, entre comidas, copas, viajes, lecturas y, claro, presentaciones de libros. pero bueno, como decía, esta vez no pude ir a la madrileña Librería Alberti a un acto muy entretenido, por lo que he sabido, y al que tendría que haber llegado pronto dado la amplia audiencia que tuvo ocasión de reunirse en esa librería mítica de la transición y saludar en persona a Alberto, aunque es verdad que desde hace más de veinte años tenemos una comunicación fluida e incluso hemos colaborado en ámbitos muy diversos. Por ejemplo en un proyecto que quedó un poco a medias, #Negroniy Yo, que soy yo, por cierto.
Diversa es la vida y obra de este autor como se ve solo con leer su presentación incluida en este nuevo libro, que, como contaré, es, podemos decir una trilogía en un único tomo. Dice así: «Alberto Gómez Font fue el barman de los últimos años de la Movida Madrileña desde 1988 hasta 1991, en un bar llamado La Mala Fama, regentado por Alberto García Alix, Quico Rivas, Ambite, Javier Benavente y Ana Curra, donde muchas noches ponía los discos Antonio Bartrina, el cantor de Malevaje. La chaquetilla blanca —de ayudante de barman— de aquellos años aún sigue en uso y se la pone de vez en cuando en fiestas de amigos o en inauguraciones de exposiciones en Tánger. Coautor, con Juan Luis Recio (que soy yo), de dos guías de coctelerías, Madrid en 20 tragos (2011) y Barcelona en 20 coctelerías (2012), años antes fue uno de los autores del libro 29 Dry Martinis (that’s the limit), coordinado por el barman barcelonés Javier de las Muelas«.

Alberto participó en la redacción de varios manuales de estilo, de la Enciclopedia del español en los Estados Unidos y de 199 recetas infalibles para expresarse bien; colaboró con la Real Academia Española en la redacción del Diccionario panhispánico de dudas y en la última edición del Diccionario de la lengua española, y es autor de varios libros sobre el uso correcto del español: Donde dice… debiera decir; Errores correctos, y Hablemos asín. También es autor de un libro de memorias de su infancia en Colombia titulado Sabores colombianos, y coautor del libro de relatos Los conjurados de Tánger. Colabora, además en la revista cultural Sures, editada en Tánger por el escritor Santiago De Luca.
Habría mucho más que contar, y mucho más se va a encontrar el lector en esta obra, que no es una colección de recetas como el título puede hacer creer, sino una colección de relatos ambientados en la ciudad de Tánger y donde los cócteles, incluidos sus recetas, brillan por su presencia y forman parte de los relatos, creados ambos, recetas y textos, por el mismo y polivalente autor, siendo su personaje principal Isaac Toledano, judío y barman del bar del Hotel El Minzah, un hotel mítico de la ciudad tangerina con una larga historia igualmente que contar y que en las páginas del libro se van de algún modo desvelando.
Lo de la trilogía viene a cuento porque los relatos que ahora se editan reúnen dos de sus obras anteriores, en parte, con título parcialmente homónimo. La primera edición, de 1994, convertida rápidamente en mítica, surgió a raíz de un proyecto liderado por Alberto García Alix, titulado El canto de la publicación y se convirtió pronto en un libro que pasó durante años de mano en mano erigiéndose pronto en una leyenda viva, que dio lugar a su continuidad en una nueva obra, publicada en 2017, donde a los diez primeros relatos, y cócteles, se añadió una docena más de cada. Esos son los cócteles tangerinos de antier y de ayer, que ahora vuelven a ver la luz en esta bonita edición, cuidado y atractiva, que incluye, claro, más de una docena de relatos y cócteles nuevos, creando todo un universo propio, tan absorbente y enigmático, como lleno de escenarios sorprendentes, intrigas, amores, notas de humor y, ¿cómo no?, muchos cócteles, que invito con entusiasmo a degustar, a leer y sorber con el ritmo que su música imponga en cada caso.

Y cierro con un breve fragmento de la obra, que descubre una de sus legendarias recetas: «En el vaso de la coctelera de plata introdujo tres dátiles deshuesados, cuatro o cinco hojitas de hierbabuena y el jugo de un limón y medio; machacó los ingredientes con la parte plana de la cucharilla mezcladora y puso mucho hielo para luego añadir tres copas de whisky. Después de agitar enérgicamente la coctelera bien tapada, sirvió la combinación en copas de cóctel heladas, en las que previamente había introducido un dátil, esta vez con hueso, y las adornó con una hojita de hierbabuena».

