PARTÍCULA DEL IDIOMA CASTELLANO
Dedico este soneto no sólo al niño de segunda clase de Canet de Mar (y a su represaliada y segregada familia), sino a todos los que no han podido disfrutar de educación en castellano, ni en Cataluña ni en el resto de España, o bien porque no había sistema educativo o bien porque el pujolismo del imperio lingüístico catalán –que no es de ahora, sino muy antiguo-, no les ha dejado, con la connivencia de ¿una izquierda? colaboradora y unos ¿gobiernos de España?, cómplices.
Me formaron los versos y los verbos
de Berceo, Gonzalo, y los juglares
del Cid y del Poema y los Cantares
de gesta y de Fernán, con sus acervos.
Vinieron bellos textos escolares
de Juan Ruiz, de Manrique, los superbos
besos de Garcilaso en pos de ciervos
cervantinos, ornados sus andares.
Me hallo en todo Quevedo reflejado
y en Calderón también soy sustantivo
de su rima y poemas. Ser soñado.
Sí, en esta lengua soy, en ella escribo.
Y si indicara de ella enamorado
un pronombre, un adverbio, un adjetivo
quisiera ser, partícula al costado.
Juan Pablo Mañueco
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