El Baciyelmo o yelmo de Mambrino, un mito de los libros de caballerías castellanos, convertido en mofa de Cervantes a don Locote de la Comarca más garbancera que al alcalaíno se le ocurrió y que hoy, sin tener en cuenta que es una burla cervantina, ha llegado a ser imagen de marca de una región desquiciada: Castilla-La Comarca o, por nombre antihistórico, pero oficial, Castilla-La Mancha.