La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Dos manifestaciones ayer: una por la vida y la otra por la muerte

Ayer hubo dos grandes manifestaciones mediáticas en nuestro país. Una en Madrid y la otra en San Sebastián. Digo “mediáticas”, porque también se está celebrando, a lo largo de todo el fin de semana y en numerosas ciudades españolas, una gran ‘Rebelión contra la Pobreza’. Lacra de dimensión mundial ante la que la falta de sensibilización actúa a modo de morfina para que no llegue el día en que digamos a nuestros gobernantes: ¿Primer Mundo? ¿Tercer Mundo? ¿Justicia? ¿Solidaridad social? ¿Igualdad? ¿Objetivos del Milenio? ¡Dejaos de pantomimas dialécticas y discursitos estériles… y poneos a trabajar, ya!

De las dos manifestaciones que decía, yo estuve en la de Madrid. En la que decía sí a la vida y no al aborto. Por y para defender la oportunidad de vivir de aquellos que no la tuvieron, o pueden no tenerla, como yo sí la tuve. Como imaginaba, leyendo la prensa del día, aparece la guerra de cifras. Hay ridículos históricos: ni fuimos los dos millones que dicen los organizadores ni los 55.316 que dice la agencia EFE. Tampoco los 250.000 que dice la Policía. Yo, por mi condición de «pancartero» desde la existencia del Zapaterato, he ido a muchas marchas en estos casi seis años. A la de la Familia y a todas las que decían no a ETA. Incluida, por supuesto, la que apoyó el Gobierno tras el atentado de la T-4 que fue el inicio del fin del diálogo con la banda terrorista (proceso que fue largo y no inmediato, pese a las mentiras). Yo voy por la causa, no por los convocantes.

Por ello, por esta “experiencia”, creo que la de ayer fue multitudinaria y fuimos cientos de miles de personas. Eso sí, bastantes menos que en la gran mayoría de manifestaciones a las que me he referido. Esa es la verdad. Dicho esto, lo mejor que tuvo ésta fue su sincero clima pacífico, alegre y hasta familiar. En otras, se respiraba tensión, revancha y cierto odio. La de la Vida fue reivindicación tranquila, sosegada y satisfecha. Pese a lo que digan en medios como El Plural, que es ciertamente plural: va desde la extrema izquierda hasta la izquierda extrema. Su director, falsa y torticeramente, dice que “la mani de ayer fue un acto partidista y provocador”. Si hubiera estado, habría podido ver que junto a ciertos hipócritas del PP –no diré lo contrario mientras no compruebo cómo llegan al Gobierno, si lo hacen, y abolen la ley vigente, o la que quieren imponer ahora desde el PSOE, y acaban con la situación, de facto, por la que al aborto libre está vigente en España, habiendo posibilitado el asesinato de más de un millón de no nacidos–, estaban los de SAIN y muchas pancartas de “porque soy de izquierdas estoy contra el aborto”. Fueron muchos. Aunque la inmensa mayoría no se definían políticamente. La práctica totalidad eran cristianos que venían con su diócesis. Pese a que el aborto es un tema ético y social, y no religioso, como quieren hacer creer algunos, muchos cristianos, por su seguimiento del ‘No matarás’, se comprometen hasta el final en la lucha contra el aborto.

En definitiva, la manifestación de ayer fue un éxito rotundo. Multitudinaria y pacífica. Ahora sólo falta que el Gobierno medite una reforma que hasta la propia vicepresidente De la Vega ha reconocido que “ha fracturado a la sociedad”. Yo creía que eso del consenso y el bien común era muy progresista… Veremos.

Más concreto seré con la de San Sebastián, también ayer. Fue una manifestación por la muerte. Convocada por los batasunos –es decir, ETA– y apoyada por el PNV –es decir, los cómplices de ETA tantas y tantas veces–, denunciaba la operación de Garzón que esta semana descabezó lo que se quería que fuera, otra vez (y van…), la ETA política. Ya está bien de dobleces y verdades a medias. ETA es terrorista. Mata, amordaza y chantajea. Batasuna y sus marcas (HB, D3M, EH…) son la ETA política. El intento de ser un partido político. Sin condenar la violencia, hermanados con asesinos, siendo ellos mismos tantas veces. Pues no. Si quieren ser independentistas, que lo sean: como ERC en Cataluña o BNG en Galicia. En democracia, aceptando las leyes de la democracia. Leyes entre la que está, primeramente, el “no matarás a tus oponentes”. Si es muy fácil. Como fácil y evidente es que el PNV ha permitido que ETA exista cincuenta años. Muchas lágrimas cuando hay atentados, mucho decir que son “la vergüenza de los vascos”… y se les da cobertura y apoyo siempre que es posible.

Que no nos vendan la moto de que defienden la libertad y la democracia. ETA no puede tener un partido propio porque mata la libertad y la democracia. En la nuca de los que no piensan como ellos. Por eso, la de ayer en san Sebastián, fue la manifestación de los autores y los cómplices de una lucha por la muerte. Por cierto, cómo no, terminó en violencia.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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