La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Tras el Papa y la JMJ: ¿y si Dios existe?

Nunca he dudado de que soy cristiano, pues me fascina Jesús de Nazaret. Lo que no he tenido tan claro es la autenticidad de mi fe. Siempre he tenido mi relación con Dios como un camino que durará, muy posiblemente, toda mi vida. Con picos y descensos. Desde hace veinte meses, estoy en el momento más bajo. Cuando sólo cuatro meses antes, en Tierra Santa, me sentí en el Tabor.

Sin embargo, la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), celebrada estos días en Madrid, ha removido los rescoldos que nunca estuvieron apagados. Reviví lo que sentí en la JMJ de Roma, en mi viaje a la Ciudad Eterna para despedirme ante el cuerpo muerto y el alma viva de Juan Pablo II, o en Jerusalén. Recordé lo que viví muy pocas veces en una sencilla misa en el Camino de Santiago o en mi parroquia.

Lo ocurrido en Madrid, y que he seguido casi en todas sus horas en mi doble condición de periodista-peregrino, ha sido realmente grande. Creo que ha hecho pensar a muchos. Ver a cientos de miles de jóvenes de casi doscientos países ayudarse entre ellos sin conocerse, mostrar una felicidad pura y risueña y testimoniar un profundo sentimiento de recogimiento ante la Hostia, me ha otorgado una gran paz.

El instante en que un tormentón arrasó Cuatro Vientos siempre lo recordaré. Cayeron truenos, viento y lluvia. Pero no hubo miedo ni desánimo, sino explosión de júbilo. Fue una “gran aventura” junto al Papa, que nos llamó constantemente “amigos”. Este hombrecillo frágil y entrañable, que pule esencias en cada frase, es un referente. Percibo que muchas veces sufre con su Iglesia. Y, aun así, la dirige con susurros de esperanza. Su “Dios es amor”, las tres palabras que resumen el cristianismo, habrá de quedar como el testimonio de su pontificado.

Quiero creerle. Me ha llamado, junto a todos los demás, a ser un “interlocutor responsable ante Dios”. Estos es, que piense en el significado de la vida: ¿por qué estoy aquí? ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Qué ocurrirá el día en que cierre los ojos para siempre? ¿Una inteligencia superior me ha creado junto al resto de lo existente? ¿Hay un Dios? Este mensaje de lucha me llega mucho más que el de las certezas, aquél que me pide que escuche a Dios en la oración. Será porque curso el camino de la eterna (y dolorosa) duda, pero prefiero ser yo quien lance preguntas por el sendero de un camino largo y que nunca parece tener fin.

Nunca he escuchado respuesta alguna en la oración. Sé que, en el fondo, no sé rezar. Pero también sé que algunas experiencias son esencias de respuestas auténticas. Sigo en camino. Tras el paso del Papa y la JMJ, con más ánimo.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

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Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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