La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Reservado el derecho de admisión en el Partido Decente

Que nadie se deje llevar por falsas impresiones: el que seamos muy pocos los que formamos parte en estos inicios del Partido Decente (básicamente, yo y mis circunstancias), no quiere decir que la puerta esté abierta a una masa en la que puedan infiltrarse hipócritas, demagogos y demás populistas. Este movimiento es radicalmente estricto. Así, está excluido cualquiera que forme parte de la gran cantidad de personas que pronuncia desacertadas frases como éstas: “Si fuera político, seguramente, yo también me corrompería”, o “nadie puede resistirse a la tentación de tener ante sí tanto dinero y no meter la mano”.

No, radicalmente no. En el Partido Decente solo puede entrar quien suscriba esta otra afirmación: “No me traiciono en ningún ámbito de mi vida. Por tanto, tengo la certeza absoluta de que, si alguna vez ocupara un cargo público, jamás me corrompería”. Ésta y no otra es la exigencia (la única) para formar parte del Partido Decente.

La frontera es muy sencilla, y no solo implica a la clase política, sino a todos los ciudadanos. ¿Defraudo de algún modo al erario público? ¿Mi único afán es medrar a cualquier precio en el ámbito en el que desarrollo mi labor profesional? ¿Fuerzo los vacíos legales para aprovecharme de los demás y apropiarme de lo que sé que no me corresponde?

Si la respuesta es “sí” a cualquiera de estas preguntas, la respuesta del Partido Decente es “no”. La puerta está cerrada a quienes forman parte del caldo de cultivo de la mangancia en la que sobresalen, a modo de pica en Flandes, los politicastros sinvergüenzas. Porque, no nos engañemos, lo que nos escandaliza en los telediarios tiene un trasfondo invisible: la culpa está muy extendida y es una tara que forma parte de nuestra cultura. La picaresca es nuestro cáncer, el polvo del que vienen estos lodos.

Eso sí, a quien acometa la aventura de adentrarse en nuestro camino, le reconfortará saber que forma parte de un reto justo. Y eso, al final, tiene recompensa. Aunque sea también invisible.

¡Vota @Partido_Decente!

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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