UN RECORRIDO POR ALGUNAS DE LAS BODEGAS DE LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Y si tienes claro que te apetece un Rueda…¿por qué no lo pides por su nombre?

La idiosincrasia de los vinos de esta DO: vendimia nocturna y maridaje entre tradición y vanguardia para sacar lo mejor de la uva autóctona

Y si tienes claro que te apetece un Rueda...¿por qué no lo pides por su nombre?
Campaña de la DO de Rueda y un vino típico de la zona.

Aunque parezca de perogrullo recordarlo, son tiempos donde se tiende a no pedir las cosas aunque tengamos muy claro lo que buscamos y queremos.

Y esta tendencia es la que precisamente busca revertir la Denominación de Origen Rueda a iniciativa de su Consejo Regulador.

A través de la campaña ‘Las cosas por su nombre: pide un Rueda cuando quieras un verdejo’ se busca precisamente eso, evitar que dar las cosas por hecho nos impida disfrutar en la copa del vino que realmente buscábamos.

En ese contexto, y coincidiendo con el final de la campaña de vendimia de este año (la cual ha venido sumamente adelantada), el pasado sábado 16 de septiembre de 2017 un grupo de periodistas y blogueros nos desplazamos desde Madrid y otros puntos de España a la localidad vallisoletana de Rueda para tener un contacto cercano, casi íntimo, con los vinos que aquí se producen, donde la uva blanca autóctona, la verdejo, es la estrella.

BIENVENIDA: EL CONSEJO REGULADOR

La Denominación de Origen Rueda fue reconocida el 12 de enero de 1980, lo que la convierte en la primera DO reconocida en la Comunidad de Castilla y León.

Su zona de protección está integrada por 74 municipios, de los cuales 53 se sitúan al sur de la provincia de Valladolid, 17 al oeste de Segovia y 4 al norte de Ávila.

La sede de dicho Consejo está en el pueblo que da nombre a la DO y en su singular y atractivo edificio Santiago Mora y Arancha Zamácola hicieron de nosotros, en ese momento simplemente un grupo de curiosos pero muy esperanzados con la posibilidad de sumergirnos en su mundo, de perfectos ‘cicerones’.

PRIMERA TOMA DE CONTACTO: LA PRIVILEGIADA ATALAYA DEL GRUPO VALDECUEVAS

La bodega del grupo Valdecuevas se sitúa en el llamado triángulo de oro dentro de Rueda. La edificación, de nueva construcción, contrasta con el sabor y la vista añeja que se desprende desde los campos de cepas.

No obstante, nada más cruzar el umbral, uno se da de bruces con el poder de la tecnología con la que se apuesta desde este lugar para conseguir la excelencia en su producto final.

El color y el olor: son muchos los matices que se pueden apreciar en los vinos de Valdecuevas (Foto: Cortesía grupo Valdecuevas)

Mari Carmen Blanco, como responsable de RRPP de la Bodega, y a su lado, Cristina del Barrio, de Comunicación, conducen una visita didáctica, donde las explicaciones son como sus vinos, ricas en matices, donde seguramente no sobre de nada y falte muy poco.

Todo buen vino mejora con las expertas indicaciones pertinentes (Foto: Cortesía grupo Valdecuevas)

De la teoría a la práctica y del piso inferior al superior para oler,paladear, disfrutar y saborear los caldos del verdejo, con unas vistas difíciles de superar. Ancha es Castilla, y desde esa atalaya privilegiada lo pudimos comprobar una vez más.

FINCA MONTEPEDROSO: DOBLE ‘ALTO’ EN EL CAMINO

Hacer un alto en el camino cuando se visita la Finca de Montepedroso es doble, no solo el privilegiado emplazamiento del lugar permite observar con suficiencia el paisaje -a 750 metros de altitud, lo que la convierte en una de las zonas más elevadas de la localidad-, sino que pudimos disfrutar de un privilegiado descanso donde la vista también jugó su papel gracias a la tranquilidad y solemnidad que aporta el contemplar viñedos.

                    Una ‘cata vertical’ (Foto: Roberto Marbán)

La bodega es de arquitectura vanguardista, totalmente rodeada de viñedos y las vistas a la tierra castellana, que parece multiplicarse. Paraje elegido con gusto para llevar a cabo una cata vertical, como fue nuestro caso (la que se aplica a vinos con el mismo denominador común pero pertenecientes a diferentes cosechas).

Vistas de la ciudad de Rueda desde la Finca Montepedroso (Foto: Roberto Marbán)

MENADE: EL CONSTANTE MOVIMIENTO Y LA INNOVACIÓN

Menade no es solo una bodega, porque es mucho más. Es permanente movimiento y constante innovación, algo que no viene de ahora, y que arranca en la historia de la familia Sanz. Los hermanos que en la actualidad están al frente ahora hacen suya esa política que no es otra cosa que la idiosincrasia que define a su apellido y a su familia.

                 La llegada a Menade (Foto: Roberto Marbán)

En el exterior, Menade son los viñedos que enriquecen la flora… y también la fauna de la zona.

Sus ‘jardines móviles’, una sorpresa, buscan atraer a las rapaces que limpien de especies agresivas y amenazantes para la cosecha. Si los buenos tiempos no avanzan hacia ellos, ya se encargan ellos de avanzar hacia los buenos tiempos. Seguro que es más gratificante.

Una vez dentro del edificio el recorrido es como una bofetada didáctica. Y es que el arte no solo reposa en sus barricas. También es visible en los paneles explicativos que nos acompañan en la visita, perfectamente complementado con las explicaciones. Todo un cóctel de aprendizaje.

El arte también reposa en vertical: un panel explicativo en Menade (Foto: Menade)

LA SUGERENTE EXPERIENCIA DE LA VENDIMIA NOCTURNA: MARQUÉS DE RISCAL

Cuando se cree que duermen las musas, o miran hacia otro lado, en Rueda, en época de cosecha, se trabaja a destajo.

La vendimia nocturna de Rueda se hace a máquina, porque así lo permite la formación en espaldera, pero la sabiduría y la maña del hombre dejan su imprenta. Y su impronta. Solo así se puede conseguir llevar el trabajo a cabo en tiempo récord limitando los daños a la mínima expresión.

Trabajar de noche: todo sacrificio es poco para conseguir que la verdejo no pierda sus propiedades (Foto: Roberto Marbán)

La temperatura aquella noche -última ya de recolección en esta temporada- era baja. Ninguna queja, porque es mejor para esta uva.

Para quien no lo conozca, es sugerente observar como la maquinaria se introduce por cada carril mientras que se desgrana la planta de manera muy eficaz.

A partir de ahí, entra en ebullición la lucha contra el reloj. Se trata de mantener en bodega la temperatura fresca para evitar así que comience ya la fermentación. La ausencia de luz solar reduce la oxidación de la pulpa.

El resultado final de este mosto convertido en obra de arte así lo atestigua. Así lo pudimos vivir en la bodega de Marqués de Riscal, donde observamos in situ la etapa final del trayecto de la uva, que pasa un exhaustivo control previo por parte de los veedores del Consejo Regulador DO Rueda.

La tecnología con la que cuenta la bodega es el acomodo perfecto para una uva dispuesta a ofrecer el mejor de sus mostos.

LA TRADICIÓN SUBTERRÁNEA DE LA SECA: CAMPO ELÍSEO

Desde que se cruza el umbral de la antiquísima casa de la bodega ‘Campo Eliseo’ en la localidad de La Seca se respira tradición.

A doce metros bajo tierra, toneles y barricas descansan pero a su manera, haciendo su trabajo, para que el vino fermente, repose y salga enriquecido, en un sinfín de galerías ‘artesanales’ de otro tiempo.

La casa que merece la pena visitar: bodega Campo Eliseo (Foto: Roberto Marbán)

No en vano, esa hilera de pasillos subterráneos fueron picados prácticamente a mano, cuando solo se gozaba de credenciales como sudor y fuerza como tarjeta de presentación para finalizar un arduo trabajo.

Las galerías subterráneas donde reposan las barricas (Foto: Roberto Marbán)

Dicen que un buen vino se puede tomar solo o acompañado. Si nos decantamos por la segunda opción, es justo reseñar que precisamente los Rueda casan adecuadamente en cualquier comida.

Desterremos los mitos: uno de los más manidos es que los blancos tienen que pegar por imperativo legal con pescados y mariscos, impidiendo por tanto su unión con la carne. No es el caso, insistimos, de estos caldos, como bien pudimos comprobar en nuestra visita al restaurante de Valladolid Gabi Garcia y a ‘La Botica’ de Matapozuelos.

Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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