(PD/Agencias).- El portavoz del Ejército de Pakistán, comandante general Waheed Arshad, ha informado de que el asalto a la Mezquita Roja de Islamabad «se encuentra en su fase final». Tras tomar el control del complejo de la mezquita y sus instalaciones adyacentes, los soldados paquistaníes intentan vencer los últimos reductos de los islamistas, que aún retienen a mujeres y niños en el interior.
Tras más de 24 horas de asalto, los soldados afrontan los últimos focos de resistencia, donde los islamistas que se atrincheraron en la mezquita mantienen a mujeres y niños como escudos humanos. Además, las tropas comprueban ahora que no quedan minas o explosivos en el interior. «El objetivo del asalto era limpiar el complejo de la mezquita de militantes y permitir la evacuación de las mujeres y los niños. La fase final está en marcha. Se trata de liberar los aposentos del [clérigo radical Abdul Rashid] Ghazi», el líder de los islamistas que tomaron la mezquita, muerto ayer por disparos de los soldados paquistaníes.
Según ha declarado Arshad a la televisión GEO, la segunda fase en la que ahora están implicadas las tropas permitirá garantizar que no hay minas o bombas en la mezquita e instalaciones adyacentes que pudieran causar daños a las personas que trabajan en ellas. No obstante, aun hay focos de resistencia y los militares temen que los islamistas utilicen a los rehenes como escudos humanos.
Todavía se escuchan disparos y explosiones en el interior de la mezquita y el ejército ha informado de la muerte de tres activistas radicales durante la noche, lo que pondría la cifra de islamistas muertos en 53, además de nueve soldados. El portavoz militar ha declinado dar un balance definitivo de muertos, mientras que la prensa paquistaní habla de una cifra que oscilará entre los 80 y los 200 muertos.
Al asalto se desencadenó ayer después de que fracasaran las negociaciones entre el Gobierno y los islamistas, que se hicieron fuertes en la mezquita hace una semana reclamando la instauración de la sharia (ley islámica) en el país. Los islamistas tomaron como rehenes a centenares de alumnos de las escuelas coránicas del recinto, entre ellos numerosos niños y mujeres, aunque aún no se sabe con seguridad cuántas personas había en el inmenso complejo religioso-educativo en el momento del asalto. Según el Gobierno, serían unos 400, aunque el clérigo radical Ghazi presumía al estos días de tener a unas 1.800 personas en el complejo y todas dispuestas a morir antes que entregarse.
Sin embargo, el Gobierno cree que más que a un grupo de islamistas respaldados por los alumnos de las madrasas, se enfrenta a militantes terroristas. «La resistencia es tan intensa que podemos sospechar de la presencia de militantes puros y duros», dijo ayer el ministro de Información Tariq Azeem. «No se trata de estudiantes, sino de militantes bien entrenados».