Hartos.
Y con más razones que una tonelada de melones.
Madrid se convirtió este 11 de febrero de 2026 en el epicentro de la furia del campo español.
Más de 2.500 agricultores y ganaderos, apoyados por entre 350 y 500 tractores (según fuentes oficiales y convocantes), han paralizado el centro de la ciudad en una histórica tractorada contra el acuerdo comercial UE-Mercosur y los recortes previstos en la nueva Política Agraria Común (PAC). Los manifestantes, convocados por Unión de Uniones y Unaspi, han llegado desde puntos de toda España (Castilla y León, Extremadura, Andalucía, Galicia…) para gritar un mensaje claro: «No a Mercosur» o el sector se hunde y los consumidores acabaremos comiendo «insectos triturados» y productos de dudosa calidad.
La concentración, que ha partido desde la Plaza de Colón y ha recorrido los paseos de Recoletos y el Prado hasta el Ministerio de Agricultura, ha estado marcada por pancartas muy gráficas:
Mercosur = ruina para el campo español
No a la carne hormonada y a los insecticidas prohibidos
Si el campo no produce, la ciudad no come
¡Acabaremos comiendo insectos triturados!
Los agricultores y ganaderos denuncian que el pacto con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay (firmado en enero de 2026 tras décadas de negociación) supone competencia desleal brutal: entrada masiva de carne, soja, cereales y otros productos cultivados con estándares sanitarios y ambientales mucho más laxos que los europeos. «Nos piden producir con las normas más estrictas del mundo y luego nos inundan con carne tratada con hormonas y frutas regadas con venenos prohibidos aquí desde hace 20 años», explican portavoces de las organizaciones.
El grito más repetido en las calles ha sido el miedo a perder la soberanía alimentaria:
Quieren que comamos barato, pero barato y tóxico. Prefieren que comamos insectos antes que defender al ganadero europeo.
La referencia a los «insectos triturados» alude a la promoción desde Bruselas de proteínas alternativas (harina de insectos en alimentos procesados) que muchos ven como el futuro impuesto si el campo tradicional desaparece por la presión de importaciones baratas.
A esto se suma el rechazo a la reforma de la PAC para 2028-2034, que prevé recortes de hasta el 22% en ayudas, lo que —según los convocantes— condena a muchas explotaciones al cierre y agrava el relevo generacional.
Mientras tanto, Pedro Sánchez ha defendido el acuerdo como «extraordinario para España» en un día en que los tractores bocinaban a pocos metros de La Moncloa. Los manifestantes responden: «Que venga a vernos y nos explique cómo vamos a sobrevivir».
La protesta transcurrió sin incidentes graves, aunque con fuerte presencia policial (más de 1.800 agentes). Los convocantes ya anuncian más movilizaciones si el pacto avanza sin cambios.
