La fortaleza del zar Yeltsin (IX)

La fortaleza del zar Yeltsin (IX)

Al alba del martes 20 de agosto de 1991, el asediado Yeltsin convocó a sus ayudantes a la desordenada habitación de la tercera planta del Parlamento, donde estaba instalado el «centro de mando» antigolpista. La situación era preocupante. La empapada y exhausta multitud comenzaba a disiparse. Apenas quedaban unos centenares de «defensores»,
Boris 'El Grande' (VIII)

Boris ‘El Grande’ (VIII)

Cuando los rusos hablaban embelesados de las facultades «prodigiosas» de Boris Yeltsin, solían poner como ejemplo la rocambolesca anécdota que dio origen a su nombre de pila. Los Yeltsin, una pobre familia campesina originaria de Butka, una aldea de los Urales cercana a Ekaterimburgo, donde en 1918 los bolcheviques fusilaron al zar Nicolás
La 'Casa Blanca' de Moscú (VII)

La ‘Casa Blanca’ de Moscú (VII)

Uno de los principales factores que los golpistas olvidaron tomar en consideración fue Boris Yeltsin: el presidente de Rusia y el político más popular de la nación. Inexplicablemente, nadie se preocupó de cortar las líneas telefónicas de su casa o de rodearla. A las 05.00 de la madrugada, un amigo del presidente ruso llamó por teléfono
El tirano norcoreano Kim Jong-un ejecuta a los 'responsables' del fiasco de su cumbre con Trump, incluido el exembajador en España

El tirano norcoreano Kim Jong-un ejecuta a los ‘responsables’ del fiasco de su cumbre con Trump, incluido el exembajador en España

No se anda con rodeos el tirano ( Kim Jong-Un: Un montón de cosas sobre el tirano de Corea del Norte que te van a dejar loco). El dictador norcoreano, Kim Jong-un, ha llevado a cabo una purga contra los presuntos «responsables» del fracaso de la cumbre con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la localidad de Hanói
Militares al ataque, con folletos turísticos (VI)

Militares al ataque, con folletos turísticos (VI)

A las 04.00 de la madrugada del 19 de agosto, cuando en Madrid todavía eran las 02.00 y no se sabía nada, el vicepresidente Gennady Yanaev declaró con voz trémula el estado de emergencia en la URSS y asumió plenos poderes. El mensaje oficial fue muy escueto: «La medida ha sido adoptada ante la incapacidad de Mijail Serguevitch Gorbachov,
Tres días que conmocionaron al Mundo (V)

Tres días que conmocionaron al Mundo (V)

En Madrid, la primera noticia del golpe la escuchamos en la radio, al alba del lunes, pero la maquinación había arrancado bastante antes. A las 10.00 en punto de la mañana del domingo 18 de agosto de 1991, Kriuchkov había puesto ya en alerta el KGB. Los altos oficiales fueron convocados a la Lubianka, la sede central, y se suspendieron
El A,B,C... de un golpe de Estado (IV)

El A,B,C… de un golpe de Estado (IV)

Lo más destacable del golpe de Estado del 19 de agosto de 1991 no fue que tuviera lugar. A fin de cuentas, la toma del poder en la URSS y los cambios en la cúpula comunista rara vez han sido algo democrático o pacífico y los anales de la vieja Rusia está repleta de complots, derrocamientos, impostores y asesinatos. Lo que de verdad resultó
El ondulante pavimento de Moscú (III)

El ondulante pavimento de Moscú (III)

En invierno, cuando se hace de noche a las tres de la tarde, las calles de Moscú emanan una melancolía siniestra. En verano, si luce el sol, lo que brota es un hedor insoportable y si llueve, como ocurría el 19 de agosto de 1991, la ciudad se transforma en un lodazal. A las pocas horas de poner los pies en Moscú, uno entiende por qué
La muerte lleva máscara negra (I)

La muerte lleva máscara negra (I)

Nunca había visto matar un hombre a golpes. Muchos años ante, siento casi un chaval, en San Salvador, contemplé horrorizado como ejecutaban de un tiro en la nuca a un testigo de Jehová que hasta la última fracción de segundo rezaba a gritos convencido de que Dios acudiría en su ayuda. He asistido a fusilamientos sumarios en las montañas
Moscú sin brújula

Moscú sin brújula

Durante más de setenta años la URSS fue, para la mayor parte de los occidentales, una especie de fantasma, tan admirado como temido, siempre imprevisible. Su estudio quedó en manos de superespecialistas, kreminólogos, sovietólogos y espías. Sólo creyentes comunistas de probada confianza como el francés André Gide en los años treinta

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