(NO ME REFIERO A SUS “SHERPAS”)
En Nepal, de cuando en cuando,
un ciudadano se esfuma,
desaparece en la bruma.
Aunque enteco y renqueando,
de su vuelta se hace bando.
Tras mejorar granja y casa,
que a sus vecinos no pasa
de largo, fina sus días.
La cicatriz deja frías
certidumbres a quien tasa.
Ángel Sáez García
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