UN SACERDOTE SIN SU PRIMA SÍLABA
(SIN DOTES PARA LO SACRO)
Desconozco si Benigno,
Yendo en contra de su gracia
De pila, cayó en desgracia;
Se dejó por el maligno
Tentar, resultando indigno.
Al mentado una condena
De un lustro justo de trena,
Por estafar y apropiarse
Y en falsedades liarse,
Le impusieron como pena.
Ángel Sáez García
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