EN GLÍGLICO JITANJÁFORA
Apenas él le amalaba
El llepejo del noema
Ella orquestaba el poema,
Tonaba que se calaba,
Que la baba la embobaba.
Apenas ella puchaba
Su caboca él escuchaba
En sus nieses los talidos
Sin centoa, nivalidos,
Y el glíglico descorchaba.
Ángel Sáez García
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