SENSIBILIDAD A FLOR DE PIEL Y SOLIDARIDAD A ESPUERTAS
Quien consulte el DRAE comprobará que la tercera y última entrada que da el mentado del vocablo “ironía” dice de esta guisa: “Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”. Como quien avisa no es traidor, advierto al desocupado lector (o lectora) de estos renglones torcidos que escribiré este texto con el sobredicho propósito, irónico.
Por la presente, el abajo firmante, Ángel Sáez García, Otramotro, pensionista (por incapacidad laboral permanente en el grado de absoluta), enfermo crónico (tras haber sido objeto —por culpa de dos cánceres y una posible poliposis familiar— de varias intervenciones quirúrgicas, me extirparon todo el colon; con parte del intestino delgado me hicieron un reservorio en ese, pero, después de sufrir otro diuturno proceso u odisea quirúrgica fallida, sigo portando, ya de manera definitiva, la bolsa de la ileostomía), pretende dar las gracias, por sus sendas buenas labores, al presidente del Gobierno de España, don Mariano Rajoy Brey, un hacha escogiendo ministras/os y digno acreedor de un galardón sin parangón, por haber llevado a cabo todo aquello que prometió en campaña electoral, y a la ministra de Sanidad, doña Ana Mato, artífice de que el gasto farmacéutico haya experimentado en el Estado una mengua considerable.
Asimismo, aprovecho la ocasión para dar gracias infinitas a los rectores y responsables de los laboratorios Esteve, que fabrican el medicamento Fortasec, por su sensibilidad pronta, a flor de piel, y solidaridad a espuertas, pues han tenido la estupenda idea de elevar el producto farmacéutico susodicho el 100% (lo sé porque, según consta en el recibo de compra de la Farmacia “Pascual”, sita en la tudelana Avenida de Santa Ana, 22, que tengo a la vista, del 21 de enero de 2013 el precio de la caja de 20 comprimidos era de 2,81 euros y según el tique de compra de ayer, de 5,62, o sea, el doble). Sí, señor/a, ¡con un par! (de dídimos u ovarios). Como la caja contiene dos tabletas de diez cápsulas cada una, ¡que paguen los enfermos el doble! “¡Cráneo privilegiado!” hubiera soltado por su mui el buido creador del esperpento, don Ramón María del Valle-Inclán, si hubiera tenido conocimiento, que no miento, del hecho y este aún estuviera vivo entre nosotros aquí, en España, que el menda ha rebautizado con el sobrenombre de Descontrolandia.
Aprovecho la pintiparada oportunidad de haber tomado entre mis dedos la péñola de la prosa para dar también aquí mis inmarcesibles gracias al funcionario o autoridad administrativa navarra a quien corresponda contestarme. El pasado 4 de diciembre de 2012 presenté una instancia general en el INSS CAISS de Tudela a fin de que se corrigiera el código de aportación farmacéutica que se me había asignado, dado que mi pensión es no contributiva. Bueno, pues, habiendo transcurrido más de dos meses desde entonces (ciertamente, los asuntos de palacio van despacio), aún no he recibido respuesta al respecto.
Si usted, desocupado lector (o lectora), ha llegado hasta aquí, le agradezco (ahora sí va esto en serio) sobremanera la atenta lectura de estos cinco párrafos y le deseo que pase un día dichoso en la grata compañía de quienes quiera y le quieran, sus deudos y amigos.
Queda a su entera disposición, siempre que lo dispuesto sea legal, o sea, no contravenga ninguna ley vigente,
Ángel Sáez García
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