EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (XL)
Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:
Si algún día el fin justifica el medio usado o los medios manejados, a mí es cuando me entrará miedo de verdad.
Cada día que pasa estoy más convencido de que el ser humano son sus obras. En el segundo párrafo del Epílogo de “El hacedor” (1960), el/la lector/a puede leer lo que Borges escribió, un microrrelato donde dicha tesis se ejemplifica. Insisto: el hombre no es lo que piensa ni lo que dice si eso no se corresponde con lo que hace. Si algo ha demostrado palmariamente Edward Snowden es que Barack Hussein Obama II no es ni coherente ni trigo limpio.
Si doña Cristina tiene el número 14 de DNI, ¿quién le ha adjudicado esas posesiones de las que no es dueña? Espero y deseo que el Gobierno (la Administración) conteste con pelos y señales dicha pregunta.
Supongo que llamas “miedo de mentira” o diario al que, por habitual, puedes controlar; y que reservas la locución “miedo de verdad” al “miedo insuperable”, sensu stricto, mera variante del “miedo cerval”.
Ciertamente, el sujeto en cuestión, un sofista o experto en sofismas, no ha conseguido sentarse en el trípode, quiero decir, no ha cumplido con el acomodo o encaje completo, total, de la triple conditio sine qua non de la coherencia, que, como otrora leí, don Manuel Martín Ferrand adjudicaba su autoría a Baura: las ideas pergeñadas, los pensamientos proferidos y los comportamientos perceptibles.
El mayor de los triunfos logrados por Al Qaeda no ha sido otro que empezar con la amenaza terrorista y acabar con la intimidad de los ciudadanos del mundo, sin que haya mediado la imprescindible, necesaria u obligatoria firma de una autoridad judicial. Dentro de nada, escucharemos argumentar a Obama en favor de la seguridad, el fin benéfico, incontrovertible, irrefutable, y, como si se tratara de un orador de tres al cuarto, aducir que la culpa de que no disfrutemos de intimidad la sigue teniendo quien él ordenó liquidar en Pakistán, Osama bin Laden, autor y fautor de Al Qaeda, red terrorista que, mientras siga existiendo, él utilizará como excusa, motivo o pretexto para seguir haciendo de las suyas, o sea, deshaciendo (de) las nuestras.
Si me permites, en tu tercera adivinanza mudaría la voz “diana” por “banderilla negra” o “venablo zaino” y, como entiendo tu ironía (que se mira en idénticas aguas cristalinas o el mismo espejo que la mía), dejaría como aparece la solución que das.
Has hecho lo correcto al echar mano del utensilio o usar la herramienta del humor para soportar la realidad.
Como adujo y/o dejó escrito en letras de molde Benjamin Franklin, “aquellos que sacrifican libertad por seguridad no merecen tener ninguna de las dos”.
Pues debiste darte, además de abrazado, por los elididos saludado y apreciado, suprimidos por asiduos y/o consabidos.
Te agradece el buen humor y saluda quien te aprecia y abraza,
Ángel Sáez García
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