El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (XLVIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (XLVIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Nos demos o no cuenta de ello, todos (tú y yo, también, por supuesto) evolucionamos.

Como, seguramente, ya te he dicho en alguna de nuestras conversaciones personales o telefónicas o te he escrito en alguna de mis apostillas a tus escolios, tengo la sensación refractaria de que cada nuevo presidente de Gobierno en España ha ido haciendo bueno al anterior.

Acudo a votar al colegio electoral en todos los comicios, pero, desde hace más de quince años, mi voto siempre va vacío, o sea, es en blanco.

Desde mi punto de vista político (que no desde mi perspectiva filosófica, pues me reconozco un ecléctico), soy un desconfiado.

¿Estás seguro de que era de Alfaro? Tengo para mí que, entre las/os lectoras/es de tu escolio, no faltará quien arguya que más que ribero tu ex era chino.

Eso dice el DRAE, sí, al respecto. Ergo, le haremos caso.

Es mi tercer día en las Afortunadas (el Edén). Aún me quedan, contando el hodierno, doce días de vacaciones.

Sí, vaya víspera de y vaya día de Santiago. A ver qué le cuenta el maquinista al juez, porque lo que ha trascendido es muy feo y lo deja a los pies de los caballos, con el culo al aire.

Si esta tarde, durante el funeral, notas que alguien te toca el hombro izquierdo, seré yo, que me hallo detrás de ti y te acompaño en el pesar y al acto luctuoso. Lamento, de veras, la pérdida. Como ya te sabes casi de memoria los versos de John Donne, te/me los ahorro.

Pronto seguiré tus pasos, en lo tocante a los cambios telefónicos. Seguiré en la misma compañía o empresa, pero con otro contrato.

Es mi deseo y mi esperanza que tu doña o esposa esté a escasos pasos de recuperarse del todo y tú puedas estar un poco más libre. Hazte cargo de que, en el caso contrario, que tú estuvieras enfermo o convaleciente, ella se encargaría de todo.

Ahora tienes otros deberes (la obligación es y/o va antes que la devoción) más perentorios o prioritarios que cumplir. Procura educar (regir, dirigir y corregir) a tu hijo o lo lamentarás, lo lamentaréis todos.

Mi madre está en Cascante, con mi hermana. Lo lleva bien, como suele decirse, “con resignación cristiana” (que, por cierto, cuando he reflexionado a conciencia sobre tal expresión, unas veces me ha parecido un contrasentido y otras hasta un oxímoron).

Te agradezco mucho el “Nadie es más que nadie” (pero, como tú ya sabes, unos siguen siendo más que otros), de Revilla. Ya veré si le echo un ojo en otro momento.

El Jesús Manuel que va a ser padre (si es que no lo ha sido —si el feliz alumbramiento ha acontecido, ¡enhorabuena!, ¡felicidades!— ya) es un exvecino mío, amigo íntimo de mi difunto hermano José Javier. El Jesús Manuel que cumple hoy años, además de hacerlo mi dilecto hermano Miguel Ángel (itero aquí mis mejores deseos para él y cuantas/os como él hoy cumplan años), es excamilo, como nosotros, y de Cornago (aunque, si no marro, nació, como el menda, en Tudela) y hoy se estrena como quincuagenario.

Te saluda, aprecia y abraza

Ángel Sáez García
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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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