El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CXII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CXII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Ya sé, sí, que eres teatrero. Llevas en el pecho un letrero que eso dice. Pero esa solo es una faceta de ti, porque eres, como cada quien o cual, un poliedro.

El adverbio “casi”, que he usado y que precedía al otro, “siempre” (que tú escribes con mayúsculas, ¿a fin de aparentar que eres un quisquilloso?), del que también he echado mano, tiene que ver con las noticias aciagas que me has contado o las funestas que te he narrado. De ahí el “casi siempre”.

Ídem. Diviértete y contribuye a que tu esposa y retoño se diviertan.

Haces bien (aunque no faltará quien juzgue lo opuesto, que haces mal) en pensar como —o lo que— piensas. Tres cuartos de lo que afirmas hago yo a diario, al urdir lo que me viene a las mientes y considero que no es una tontería que aparezca publicado (aunque no falte quien opine lo contrario —ya sabes lo que afirmó, en uno de sus cuatro principios a tener en cuenta, don Antonio Machado: “Lo contrario es también frecuente”—). Hay que procurar no meter la pata, no errar, pero quien piensa y valora yerra. Marrar es un verbo que conjuga, con más o menos frecuencia, todo ser humano.

No hace falta hoy, porque no estás desanimado, pero te impelo o incito, cuando sea preciso (mañana o al otro, si estás falto de energía o vigor), a que des o dejes aquí tu parecer sobre lo que he trenzado o lo que tengas a bien comentar.

Como “cantinela” es un término más usado que su anagrama, “cantilena” (que etimológicamente quiere decir “canto dulce”), de idéntico significado, lo utilizaré con la primera de las acepciones que nos brinda el DRAE, no con la segunda, para que tú, que tienes mejor voz que la mía, la cantes (y después, si hace falta, la palinodia).

Te consta que no estaba loco John Locke (lo que yo digo y escribo) cuando trenzó esto, que “los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias”.

Como sabes, mañana aparecerá publicada aquí una epístola extra (ergo, fuera de la enumeración habitual), en la que suministro información variopinta, diversa, sobre la primera lectura que hiciste del soneto. El montón de lecturas que has hecho luego, junto con mis explicaciones en lo concerniente o tocante a sus zonas oscuras, te han ayudado a que lo prendieras, comprendieras y (casi, casi) hasta aprendieras (de memoria). Ciertamente, todas esas lecturas que has llevado a cabo han venido a enriquecer tus perspicaces perspectivas y pareceres sobre el mismo.

Intentaré que el del mes de julio, si lo comparas con el que corona el presente mes, no te parezca indigno del valor que concedes a este, que tanto te gusta. Esa es, al menos, mi pretensión. Ya veremos qué opinión te merece tras haberlo leído (una o varias veces): si es inferior o superior al mentado. Ya sabes qué escribió en letras de molde el virólogo Jonas Edward Salk: “La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho”.

Te saluda, aprecia y abraza

Ángel Sáez García
[email protected]

TODAS LAS OFERTAS

LA MEJOR SELECCIÓN DE OFERTAS ONLINE

Seleccionamos y organizamos miles de ofertas online para ti

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído