A MI INCINERADA MADRE
Tu espíritu está en la gloria
Y tus cenizas al lado
De Eusebio, tu esposo amado;
Javier, tu depre y tu euforia;
Y de tu suegra, Gregoria.
Loores propios y ajenos
Han brotado en los amenos
Coloquios que he mantenido
Con cuantas/os te han conocido.
Te extraño. Te echo de menos.
Ángel Sáez García
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