UNA OBLIGACIÓN MORAL
A mi dilecto cuñado, Jesús, por esta razón de peso, porque hoy, martes, dieciséis de febrero de dos mil dieciséis, cumple años; así pues, con cariño a raudales y gratitud a espuertas le mando esta espinela y mis ¡muchas felicidades!
No me hace ninguna gracia
Que mis hijos crezcan bajo
Lo que pronto venga abajo,
Donde brille la falacia
Y una espuria democracia.
Para evitar que eso ocurra
Y sea asidua la zurra,
Una obligación moral
(Solo esté o en una coral)
Es luchar, ávido de “¡hurra!”.
Ángel Sáez García
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