El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Ahí va mi sentida y sincera ¡enhorabuena!

AHÍ VA MI SENTIDA Y SINCERA ¡ENHORABUENA!

Dilecta Lola Galán, Defensora del Lector del diario El País:

Hoy, jueves, veintitrés de junio de dos mil dieciséis, acabo de leer en la edición digital de “El Periódico Global” con sumo gusto (porque amén de ser muy acertado, cuerdo y oportuno cuanto cuentan o dicen las/os autoras/es en sus escritos, también lo es en cómo lo cuentan o dicen, sin un solo yerro de cabo a rabo en varios casos) o, si lo prefiere, con supremo placer ético y estético, los editoriales, las tribunas y varias columnas (una bajo el marbete o rótulo de “El Acento Electoral”) hodiernas. Cada día que pasa me resulta más complicado (encuentro más dificultades, ergo, ahí va mi sentida y sincera ¡enhorabuena!, de veras) para hallar errores de bulto en los textos que publica El País.

En el editorial titulado “Desviación de poder” aparece, encabezándolo, una instantánea que lleva la firma de su autor, Massimiliano Minocri, y el siguiente pie de foto: “Fernandez Diaz, tras conocerse el escándalo provocado por la filtración de sus conversaciones”. Faltan las tildes en Fernández y en Díaz. Al final del texto, leemos: “(…) al margen de quien haya sido el autor de la última filtración y de cómo evolucione (…). Falta la tilde en quién.

En el editorial que lleva el título de “Mejor dentro que fuera, ‘please’” leemos: “La decisión nos interesa a todos sus conciudanos europeos”. La sílaba da, simple, debería ser doble, conciudadanos. Unas líneas más abajo leemos: “(…) la democraca representativa exhibe (…)”. Falta la i: democracia. Y, en el último párrafo del editorial, leemos: “Muchos europeos continentales querrían tambien votar hoy (…).” Falta la tilde en también.

En el texto que firma Rosario G. Gómez, “¿Carmena hace propaganda electoral y Pastor no?”, comprobamos que sobra el punto tras el signo de cierre de la interrogación, por la sencilla razón de que ya lo contiene: ¿Cómo si no se puede entender que la ministra en funciones elogie a Rajoy declarando que “nunca un presidente apostó tanto por Galicia”?. (sic) Y es que, aunque parezca mentira, tras el signo de cierre de una interrogación (o de una exclamación) puede colocarse cualquier signo de puntuación, salvo el punto.

Así pues, faltas mínimas o, echando mano de un latinajo, peccata minuta.

Iterando mi ¡enhorabuena!, aprovecha la ocasión para mandarle salud a usted y a cuantas/os contribuyen a que vea la luz a diario la doble edición de El País

Ángel Sáez García
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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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