¿CREACIONES DE MENTES FANTASIOSAS?
Hay quienes sostienen que las causalidades, las llamen así o causas, orígenes o principios (de lo que sea), existen, pero las casualidades, esas combinaciones de circunstancias a las que no les cabe, cuadra o encaja ser prevenidas o previstas ni pueden eludirse o esquivarse, no, de ninguna de las maneras. Como esto, que acostumbran a aseverarlo donde sea, allí donde se hallen, que quizás no sea el ámbito apropiado para largarlo, se lo creen a pies juntillas, no hay forma humana de hacerles ver cuánta importancia tiene pasar por el tamiz propio las razones ajenas, siempre que concedamos a las de las/os demás el mismo don, gracia o favor que solicitamos para las nuestras, las de poder convencer y ser persuadidas/os por ellas; de que tal vez estén equivocadas/os, de que acaso las cosas no sean así, como ellas/os las ven, ni contengan o sean portadoras o porteadoras de tantas verdades como aseguran.
Durante la mañana del 5 de enero del presente año, en la sala de ordenadores del Centro Cívico “Lourdes”, de Tudela, cuando apenas hacía unos segundos que le había dado remate a la primera versión de un texto breve que titulé, de manera provisional, “Carta a los Reyes Magos”, hizo acto de presencia, quiero decir, irrumpió inopinadamente en el susodicho entorno un señor vestido de Rey Mago (Melchor o Gaspar; no cabe otra opción, si hacemos caso o tenemos en cuenta el legendario color de la piel que la tradición adjudica a Baltasar), acompañado de una de las trabajadoras del mentado centro, Eva, que me dijo, “mira, Ángel, a quién te traigo”, y otra persona más, una señora que se quedó en el quicio de la puerta y no conocía (añadiré en este paréntesis que no la había visto nunca; aunque quizás debería haber urdido, a fuer de ser más cabal, que jamás había reparado antes en ella). Así que no tengo un solo testigo, ni dos, porque son tres, en sentido estricto, las personas que pueden dar testimonio fehaciente de que lo que llevo trenzado hasta aquí y lo que urdiré a continuación es cierto y no tiene vuelta de hoja, porque es irrefutable.
Le dije a quien iba vestido de Rey Mago que, casualmente, acababa de escribirle una carta a él y a las otras dos proverbiales altezas dadivosas con las que conforma el trío más esperado y querido por las/os niñas/os la primera semana de enero. Le pregunté si podía proceder a su lectura y, como me dio en un santiamén su plácet, pasé en un instante a poner en ejecución la misma. Cuando la terminé de leer en voz alta, le interrogué sobre su opinión al respecto y me comentó, grosso modo, que acaso vendría bien que se leyera mi texto en los hospitales.
Como esa misma mañana había recibido en una de mis direcciones de correo electrónico la versión digital de la revista Plaza Nueva, donde había leído la convocatoria del I Certamen de Microrrelatos y Poesía de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)-Navarra y en un pispás había escrito un poema (una décima/espinela), que titulé “Rosa eso así razona a Ana”, con el propósito de participar con él en dicho concurso literario, juzgué oportuno hallarle compañero para el tándem, pareja para el baile, y mi musa y el día, Noche de Reyes, se aliaron para que el menda escribiera el microrrelato que lleva el título definitivo de “Misiva a los Reyes Magos” y el atento y desocupado lector (sea ella o él), si sigue pasando y posando su vista por y en este texto, podrá leer abajo, como colofón conveniente y provechoso a esta urdidura (o “urdiblanda”). Bueno, pues, la mencionada epístola, si tomamos en consideración el criterio consensuado del jurado formado al efecto, mereció, precisamente, ser digna de ganar dicho certamen, premio que me fue concedido al final de la gala que tuvo lugar el pasado día 3 de febrero, festividad de san Blas, en el escenario del salón de la ETI, sita en la Plaza San Juan de Tudela. El polipremiado y reputado literato Pepe Alfaro fue quien hizo notoria la buena nueva (al menos, para el abajo firmante), me citó para que subiera al escenario y, una vez allí, leyera mi texto; cuando terminé, me otorgó un sobre naranja con el galardón, tres más de las dos prometidas invitaciones al Centro Termolúdico de Cascante que recogía la convocatoria, o sea, cinco, pero sin el diploma comprometido.
Tras haber tamizado a conciencia todo el proceso vivido, servidor advierte hoy, aquí y ahora en el susodicho un sinfín de casualidades, pero acaso tengan razón quienes argumentan que las tales son creaciones de mentes fantasiosas, y que solo las causalidades, sensu stricto, existen.
MISIVA A LOS REYES MAGOS
Mis dilectos Reyes Magos:
Este año seré breve. No os pido nada para mí. Sí os ruego con encarecimiento que un porcentaje muy alto (a ver si ronda el noventa por ciento; porque, si sobrepasa ese límite, conseguiréis superar el récord y que esa plusmarca sea considerada la caraba) de las biopsias que se hagan durante el año 2017, que acaba de echar a andar, tengan pronóstico favorable. Desgraciadamente, la que me hicieron a mí el año pasado no lo tuvo, pero el doble tratamiento de quimioterapia y radioterapia que he seguido me ha permitido conocer a varios grupos de personas que frecuentan el ámbito sanitario (doctoras/es, enfermeras/os, conductoras/es, auxiliares, celadoras/es, limpiadoras/es, enfermas/os y deudos y amigas/os de estas/os últimas/os) que han propiciado que mejorara la opinión que tenía sobre la especie humana.
Insiste e itera su ruego
Ángela Carballino.
Ángel Sáez García
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