El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Esta quedará en monja entre barrotes

ESTA QUEDARÁ EN MONJA ENTRE BARROTES

Dilecta Pilar:

Hoy he venido al Centro Cívico “Lourdes” una hora y media más tarde lo habitual, porque he estado en la sede de la Junta de Aguas. Ya he solucionado el problema, el cambio de titularidad. Ulises, por fin, ha conseguido regresar sano y salvo a Ítaca, tras vivir un rosario de peripecias, la odisea.

Tudelanas y tudelanos, dices bien y escribes bien. Sigue así de segura, que no marras. Cristalino, como el agua clara (a pesar de la malsonancia, sí: ¡tú del ano! —así anima la afición en el campo “Ciudad de Tudela” al equipo de fútbol de casa o local—). Tenemos los de la ribera navarra, tudelanos o no, sorna para regalar y vender y vendar (quienes venden heridas, claro, anhelando atenuar la gravedad de las mismas o mitigar el dolor de las tales). La ironía es característica de una especial inteligencia (además de un rasgo innegable de sentido del humor).

Celebro que te haya agradado cómo ha quedado la epístola que publicaré, Deo volente, el 19 de junio. Al autor de la susodicha, servidor, también le petó un montón.

Pues, a continuar dándole a ese álbum digital. Sigue, que vas por buen camino. Si sospecha, que sospeche. No sueltes prenda, que se malogrará la sorpresa; y esta quedará en eso, en fiasco, en monja entre barrotes o rejas. Nada, nada, a seguir dándole (no queda otra) a la tarea (que es salud, si no marea) que tienes entre manos hasta que la culmines. Sí, tú eres la que estás haciendo la labor, pero, como dice el dicho, sarna con gusto no pica. Puedes estar segura de que a tu pareja le hará mucha ilusión y luego te lo recompensará con creces: besos y caricias sin cuento, tiempo al tiempo.

¿Que ¡qué cosas tengo!? Las que se me pasan por la cabeza y tamiza mi cacumen, amiga.

A mí me acaece lo propio. Hoy, por ejemplo, mientras leía tu artículo en el Heraldo, he reparado en que cabía volver a ver en la terrible muerte del pastor de Codos, Manuel Lázaro, otra muestra de la pasión, muerte y resurrección de Jesús (esta vez en el agrio río Grío). El tuyo está también muy bien, pero me ha extrañado que hayas escrito “pueblos ribereñas” (la falta de concordancia es evidente), “Las formas del agua” (el título de la película de Guillermo del Toro, que has visto —en algún correo me lo has comentado— va en singular), “Bomberos” (con mayúscula; sé que hacen un trabajo ciclópeo o hercúleo, pero…). He pensado, al llegar al final de tu artículo, que habías viajado a Chile a recoger el premio que te dieron al leer esta pregunta: “¿Nos salva de la quema, la muerte y (algo más, ahora mismo no recuerdo qué me falta y he olvidado) un vuelo a Chile?”. Por cierto, me encantan las coplas que Jorge Manrique escribió con la triste ocasión del óbito de su padre, Rodrigo, y considero un acierto que las uses para abrir y cerrar (el círculo) tu texto.

Por cierto, estoy pensando que acaso no vea la luz hoy la epístola que te envié ayer, sino mañana. Si logro acabar pronto, a tiempo, la carta abierta que tengo pensado escribirle a Uxue Barkos Berruezo, la presidenta del Gobierno de Navarra, acaecerá lo que te anuncio.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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