El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Magnífico, el poema de Ildefonso

MAGNÍFICO, EL POEMA DE ILDEFONSO

Dilecta Pilar:

Sí, cierto; últimamente, consigo “explayarme” a menudo, como urdes tú, y componer una epístola entera, completa, con el correo que acostumbro a escribir como respuesta al que me mandas. A veces, eso acaece con dos (pero esto huelga o sobra que te lo comente o cuente, porque ya te consta).

En el asunto del estrés, cada maestrillo tiene su librillo. Como cada quien es cada cual, cada quien (intuyo; ignoro si acierto o marro) ha aprendido con el lento transcurso de los años a conocerse y, como una parte de ello, a elaborar o idear la mejor manera de domesticar su estrés. Eres consciente de que a todos no nos sirven las mismas recetas. La forma óptima de uno puede que cuadre o que no encaje (ni a la de una, ni a la de dos, ni a la de tres) con la de otro/s. Nada nuevo bajo el sol, pues eso mismo u otro tanto ocurre con otros muchos temas.

Ahora tenemos por delante unos días de calor veraniego. Eso les he escuchado referir a varios meteorólogos (ellas y ellos); que hasta el lunes hará estío y luego bajarán las temperaturas máximas y volveremos a la época normal, la primavera.

Hoy, esta mañana, aunque he ido a la librería/papelería “El Cole” (es raro el día que no hago tal cosa), no había leído, por la misma razón que te he aducido en otras ocasiones, tu artículo hodierno, “La tortilla”, en el Heraldo de Aragón. Miguel Ángel (desconozco el motivo) ahora recibe menos ejemplares de dicho periódico. Pero acabo de hacerlo en La lámpara encendida. La he probado y la he aprobado, estaba jugosa, portaba muchos ingredientes, colores y/o sabores.

Me siento obligado a señalarte dos cosas (que no se me olviden); primera, que debes corregir el título de la penúltima entrada de tu blog (se lee lo que aparece escrito: “La universidad deñ corazón”), y, segunda, que me gustó mucho releer el “Poema final” de “Poemaciones”, de Ildefonso-Manuel Gil, que escogió nuestra querida María Antonia Martín Zorraquino para coronar en todo lo alto la entrevista que le hiciste (y que aparece publicada tanto en tu bitácora como en el número bimestral de la revista “Humanizar”). Según apunta María Antonia, Ildefonso-Manuel parece dirigirse a Pilar Carasol, su esposa, pero también al lector, ella o él, de dicho poema: “No me dejes morir. / En tanto alientes, / víveme en tus recuerdos. / Llévame de la mano hasta tu muerte, / cobíjame en tus sueños, / donde yo velaré mientras tú duermes”. Parece que Ildefonso-Manuel se refiere a la segunda y definitiva muerte, que acaece cuando, tras haber muerto (la primera), ya nadie te recuerda.

Buen “finde”.

Otro (de tu amigo Otramotro).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmai.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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