El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

No me tengo, Pilar, por erudito

NO ME TENGO, PILAR, POR ERUDITO

Dilecta Pilar

Mujer, no me tengo por un erudito (y, como antaño me hizo mucha gracia leer el subtítulo zumbón, hilarante, que eligió don José para que acompañara al rótulo que había ideado para su satírica obra, “Curso completo de todas las ciencias, dividido en siete lecciones, para los siete días de la semana. Compuesto por Joseph Vázquez, quien lo publica en obsequio de los que pretenden saber mucho estudiando poco”, así como los dos párrafos de que consta la advertencia preliminar —“1. En todos los siglos y países del mundo han pretendido introducirse en la república literaria unos hombres ineptos, que fundan su pretensión en cierto aparato artificioso de literatura. Este exterior de sabios puede alucinar a los que no saben lo arduo que es poseer una ciencia, lo difícil que es entender varias a un tiempo, lo imposible que es abrazarlas todas, y lo ridículo que es tratarlas con magisterio, satisfacción propia, y deseo de ser tenido por sabio universal. 2. Ni nuestra era, ni nuestra patria está libre de estos pseudoeruditos (si se me permite esta voz). A ellos va dirigido este papel irónico, con el fin de que los ignorantes no los confundan con los verdaderos sabios, en desprecio y atraso de las ciencias, atribuyendo a la esencia de una facultad las ridículas ideas, que dan de ella los que pretenden poseerla, cuando apenas han saludado sus principios”— que, a modo de preámbulo o proemio, Cadalso colocó a “Los eruditos a la violeta”, otrora aprendí la lección que acarreaba, porteaba o portaba), pero algo de Lengua y Literatura Española sí que sé (estar en posesión del título de licenciado en Filología Hispánica querrá decir algo al respecto, ¿no?), sin duda, pero en muchos ámbitos del saber soy un zo(que)te, un zopenco, un extenso e intenso ignorante (mis lagunas son oceánicas). Y reconocerlo sin ambages acaso me haga ser un poco más sabio que quien cree serlo sin haber llevado a cabo la inexcusable inversión de días de esfuerzo sostenido para adquirir conocimientos y saber, de veras. Para dominar un tema hay que dedicar muchas horas al estudio. No hay ciencia infusa (salvo que usemos dicho improbable conocimiento de manera sarcástica). Si me ves así, como un erudito (me parece una clara exageración o hipérbole, que conste en acta), seguramente, es por esta sola razón de peso, porque somos amigos.

Me parece bien, asimismo, que lamentes el hecho, por el evidente ejercicio de empatía que acabas de coronar conmigo, sin embargo, pasar por el quirófano me evitará tener que padecer más cólicos como el que sufrí recientemente. Además, estaré en las expertas manos de quien es un perito cirujano, el doctor Iñaki Alberdi. La operación se hace ahora, habitualmente, por laparoscopia, pero mi tripa, con la ileostomía, las adherencias y demás, no es buena candidata para poner en práctica conmigo dicha técnica.

Me vendrán bien los nueve días por Tenerife, sí, para relajarme.

Unas cosas nos saldrán mejor y otras peor; unas, como queremos o deseamos, y otras, a la inversa o viceversa. Eso siempre fue, es y, me temo que, mientras el mundo siga siendo (in)mundo, seguirá siendo así, amiga.

Otro (de tu amigo Otramotro).

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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