El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

¿Cómo me las ingenio para hacerlo?

¿CÓMO ME LAS INGENIO PARA HACERLO?

IGNORO CÓMO LO HAGO, PERO LO HAGO

Dilecta Iris:

Hoy me siento en la obligación de aclarar (cada uno es como es, como escribió y canta Joan Manuel Serrat) esto, que tú, mi amada musa tinerfeña, no me has encargado que te hiciera ninguno de los retratos físicos, psicológicos o morales que te he hecho. Brotada la fuente, me he limitado a canalizar o encauzar el agua que por ella manaba. Desconozco si alguna vez has pedido una etopeya o prosopografía propia a alguien. Yo, sin embargo, sí que he de reconocer que he solicitado a todos mis heterónimos (ellas y ellos), con especial encarecimiento, que me echaran una mano y culminaran sendas semblanzas de tu persona(lidad) y, así, me ayudaran a completar la tarea que me había autoimpuesto. A ellos (y ellas) no les he dado (¡qué vergüenza!) ninguna directriz, o sea, les he concedido (¡qué menos!) lo mismo que acostumbro a otorgarme a mí, libertad absoluta, para que cada uno de ellos corone la labor, según su arte y personal perspectiva o punto de vista sobre la modelo o mujer real ideal, tú. Si alguno destaca una arruga, un deje, un gesto, una peca, un incipiente mechón blanco y tú las/os consideras defectos fácilmente corregibles, enmendables, subsanables, te adelanto que nada podré hacer al respecto. Así que te prevengo de esto, de que lo pintado quedará tal cual, sin posibilidad de retoque. No puedo alentar ni animar (¡qué descomunal incoherencia o incongruencia!) a otros a que cometan las equivocaciones que, a lo largo de mi existencia, me he aprestado y apresurado en señalar para que los indicados tomaran conciencia de sus errores y no volvieran a incurrir en ellos. La autonomía del artista es sagrada y no se puede ni debe poner en almoneda, rogándole, verbigracia, a cambio de lo que sea, siempre que quepa convertir en dinero contante y sonante, que pierda su dignidad, venda su integridad y deje de ser quien es, al acceder a limar una aspereza, suavizar un rictus, minimizar o maximizar esto, eso, aquello o lo de más allá.

Por tanto, no culpes a ninguno de ellos si no te agrada el resultado (singular y/o colectivo). Sé que sabes cómo eres y que, desde hace muchos años, te aceptas con tus pros y tus contras, tus virtudes y defectos. El espejo de tu cuarto de baño tiene la sana costumbre de contarte, sin ambages, la verdad pura y dura de lo que eres cada mañana.

Aunque yo no he advertido aún ningún pero importarte en ti, índice de que sigo estando enamorado como el primer día, hasta los tuétanos, de mi amada musa tinerfeña, tú, sí me consta qué es lo que me ha ocurrido mientras dormía, pues, en varios sueños he actuado de la misma guisa: los puntos desfavorables que he identificado en ti en el mundo onírico los he metamorfoseado, por arte de birlibirloque, en un santiamén, en propicios. Ahora bien, no me pidas que te diga cómo lo hago, porque ignoro cómo me las ingenio para llevarlo a cabo, pero lo hago.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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