El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Sucinta entrevista a Iris Gili Gómez

SUCINTA ENTREVISTA A IRIS GILI GÓMEZ

Solo la pandemia de la covid-19 consiguió que la novelista Iris Gili Gómez se viera forzada u obligada, velis nolis, a pulsar el botón o la tecla de pausa en su ajetreada y apretada agenda de compromisos. La literata canaria es uno de los nombres más reclamados hoy por las gentes del gremio, uno de los mejor considerados o más reputados, tanto en las Afortunadas como en sus émulas, las Baleares, tanto en la península como allende los mares, en Iberoamérica.

Acaso el secreto de su atractivo irresistible estribe en la contradicción o paradoja que acarrea, o, mejor, en el oxímoron que porta o portea, su amurallada cercanía, su inaccesible proximidad, que, según sostiene nuestro amigo común, Otramotro, es el que le ha ayudado a vender aún más ejemplares de su estupenda y multipremiada “El mosaico”.

Aunque Iris quiere seguir siendo virgen en el ámbito de las redes sociales (ha recibido mil y una propuestas, pero con buenas palabras, aduciendo, sobre todo, esta razón de peso, que desea continuar llevando las riendas de su destino, esto es, controlando sus locuras o pasiones, las ha rechazado todas), su popularidad y la de su obra, que crecen cada día, están fuera de toda duda.

Tras el confinamiento, en el que Iris ha escrito el grueso de su tercera novela, que aún no tiene título definitivo, la escritora tinerfeña ha vuelto a cumplir con los compromisos que quedaron aparcados por la peste (que no ha pasado a mejor vida, no, aunque algunas/os irresponsables así lo crean y lo demuestren con sus comportamientos reprensibles, reprobables), o sea, a conceder las entrevistas que tuvo que cancelar por culpa de la plaga (que sigue, insisto e itero, vivita y coleando, entre nosotros, sí), como la que va a hacerle servidor:

—“Al despertarme, todas las mañanas me pellizco; así logro convencerme de que cuanto me ocurre no es un sueño”. ¿Sostuvo, usted, el susodicho aserto?

—No sé si así lo dije, pero es cierto. Puede que le parezca a alguien que miento, que de falsa modestia es otro ejemplo, pero sigo pensando que un exceso, que agradezco, que conste en el papel, sí, se está cometiendo con la menda, al minusvalorar injustamente a todos los demás, que agrupa el resto.

—En varias ocasiones, se ha mostrado agradecida, sí, con Otramotro. ¿Tanto ha aprendido de él, “su” referente?

—Usted lo ha dicho, tanto; y más que tanto. De bien nacida es ser agradecida. Me siento bendecida por sus versos y consejos repletos de agudeza.

—Su belleza no es, Iris, legendaria, pero ha ganado enteros su atractivo. ¿Cree que en el Total la razón se halla?

—Ignoro cuál será el fetén motivo; acaso en conjuntar palabras se halle.

   Emilio González, “Metomentodo”.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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