SÓLIDA ERES, IRIS, Y ÁGIL
Hoy, por fin, sé por qué te amo.
Pareces, mas no eres frágil,
Sino sólida, Iris, y ágil;
De delicadeza un gramo
Gastas; cuánto odias el tamo,
La pelusilla que corre
Ligera, como la torre
Del ajedrez por la fila
Y que narra, como Gila,
Que huye el amor/humor que se ahorre.
Ángel Sáez García