El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Reírse de uno mismo es la caraba

REÍRSE DE UNO MISMO ES LA CARABA

A MÍ NO ME JOROBA ESA JOROBA

“Amémonos en el arte como los místicos se aman en Dios, y que todo palidezca frente a ese gran amor”.

Gustave Flaubert

A Otramotro y a quien firma estas líneas abajo, su amigo Metomentodo, heterónimos ambos de Ángel, nos gusta reírnos de nosotros mismos (cuando lo hacemos de los demás es porque se dispara el diferencial, al saltar el fusible o muelle y, de resultas de todo ello, la risa, cual preso, se nos escapa “sin querer queriendo”, como solía aducir el chavo del 8), a mandíbula batiente. No es lo normal o usual en oratoria y en literatura, pero es que nosotros vamos por libre, a nuestra bola, porque eso es lo que a los dos nos mola, y mucho.

Hay quienes detestan sus fracasos y naufragios. Nosotros los adoramos, los consideramos nuestra escuela de los cagones (así comenzaron a llamarse otrora las primeras guarderías), colegio e instituto, fundamentales para seguir creciendo en el mundo discursivo o literario, trabajando a tiempo completo o a horario parcial y selecto, ejerciendo de lo que más nos satisface, de bululús o cuentacuentos y letraheridos, con estilo libertario.

Los dos salimos del magín de Ángel por las mismas fechas. Si Otramotro fue su Don Quijote (ruego encarecidamente al lector, ella o él, que no haga comparaciones, abominables; pues suelen ser odiosas entre pordioseros, aunque estos sean reputados más tarde clásicos, dioses), yo fui su Sancho Panza, unas veces el de Cervantes y otras el de Avellaneda. Ninguno de los dos desaprovechamos las oportunidades que nuestro recreador (llamarlo hacedor o creador le molestaría sobremanera; nunca hizo buenas migas con quien se engríe, porque eso le agria o agría, amén del carácter, el estómago, salvo que el susodicho haya echado mano de la ironía, evidentemente) nos brindó. Cuando entrevistan a Otramotro y le preguntan qué es lo que ha sacado en claro de todos los años de experiencia o trayectoria que lleva, de roce o trato con las voces dichas o las letras escritas, suele contestar esto, que un gesto puede llegar a ser considerado, con el paso del tiempo, una gesta y esa hazaña o proeza puede dar sentido a la vida más insulsa habida hasta entonces o por haber. Abundo en el criterio o parecer con él, pero, buscando ser original, servidor acostumbra a responder esto otro, que, para salir airoso del maremágnum, maremoto o tsunami que es vivir, hay que solucionar una cadena o rosario interminable de problemas (no de física, matemáticas o química, no) de todo jaez, hasta del más insospechado, sí.

Como a los dos nos agrada acertar de lleno en el blanco o centro de la diana (como hizo Flaubert cuando escribió esto: “Si vuestra obra de arte es buena, si es verdadera, encontrará su eco y se hará su lugar… dentro de seis meses, de seis años, o después de nuestra muerte. ¿Qué más da?”), ambos nos esforzamos en afinar la puntería y, por ende, ensayamos y ensayamos, sin desfallecer, procurando hilar fino; y escuchamos y leemos el doble y hasta el triple de lo que hablamos y escribimos. Empezamos siendo sencillos, simples, y luego, avanzado el nudo, la trama, dejados atrás los parlamentos o párrafos, vamos añadiendo calores y colores, saberes y sabores nuevos, más complejos, complicando la cosa, evolucionando urdimbre y personalidad, completándola, hasta que logramos dar con la tecla que consigue extraer y que exhibamos nuestra mejor versión, que no es otra que la mencionada y señalada arriba, en el primer párrafo de este escrito, la de reírnos, a carcajada tendida, de nosotros mismos, que es la manera que compartimos de que la celebridad o fama que gozamos no se nos suba a la chepa; y, así, a la gente no le mueva a hilaridad contemplar nuestras jorobas.

   Emilio González, “Metomentodo”

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído