A FELIX KLIESER, SIN BRAZOS
UN VIRTUOSO DE LA TROMPA
¿El quid de mi virtuosismo?
Con los demás tolerable
He sido, pero implacable,
Lectores, conmigo mismo,
Incluso hasta el paroxismo;
Acerté al ser diligente
Y hasta el extremo exigente;
Como Dios manos no dio,
Pero pies sí concedió,
Les saqué lo inteligente.
Ángel Sáez García