CADA QUIEN DA UN VALOR A LA OBRA DE ARTE
Hablando por la tarde ayer con Fabio,
Que está en filosofía doctorado,
Me dijo que feliz quizá a su lado
No llegue nunca a ser, mas sí más sabio.
¿Sabes para qué sirve un astrolabio?
Le contesté que no, y me dejó helado
Oír su “yo tampoco”; anonadado
Seguí, cuando enseñó el partido labio
Que otro de un puñetazo le produjo,
Cuando reconoció que no era un brujo.
Te ayudaré a vivir con realismo
Y a distinguir lo que no logra el necio,
Que no hay que confundir valor y precio,
Aunque a alguien le parezca que es lo mismo.
Ángel Sáez García