A VECES, EL AMOR ACABA ROTO
A veces, todo empieza y todo acaba,
Como el amor de demostrar no deja.
Parece que, al revés, la moraleja
Aquí al inicio está. ¿No es la caraba?
En el balcón de casa se empeñaba
Que hubiera siempre flores quien la ceja
Levantaba, mi madre, si una teja
Contra su obra maestra se estampaba,
Sobre sus apreciadas rosas rojas
O begonias, no menos estimadas.
Como el viento del sur dejaba flojas
Las primeras, las últimas timadas,
Volvía a comenzar, pero era en vano,
Pues no era primavera ni verano.
Ángel Sáez García