SIN SONREÍR HACEMOS QUE SE RÍAN
Yendo en el bus el martes a Rosales,
Un cómico tomó asiento a mi lado;
Nos dio por conversar; me dejó helado
Que compartiéramos las mismas sales.
Nuestros gracejos son originales.
Para el humor otrora fui un negado
Y tú para él igual, poco dotado,
Pero ambos somos unos orinales.
El público se mea con nosotros.
Sin sonreír hacemos que se rían;
Y un huevo sin aceite ellos se frían.
Somos lo opuesto a de tortura potros.
Donde menos lo esperas el don brota
Y victoria deviene la derrota.
Ángel Sáez García