OPINIÓN / JAVIER GARCÍA ISAC

Javier García Isac: «El problema es ver al gobierno de España cómodo con las exigencias de Otegi»

Javier García Isac: "El problema es ver al gobierno de España cómodo con las exigencias de Otegi"

Todavía hay quien se extraña y parece cogerle por sorpresa, el masivo apoyo que la anti España muestra a Sánchez para que este saque adelante y sin el menor de los problemas, los presupuestos generales del Estado. El independentismo comprende que lo mejor para ellos, es un gobierno presidido por Pedro Sánchez, es la mejor garantía de que España se hunda, no funcione y su cohesión este en peligro, y por ende lo mejor para sus intereses. Para el independentismo, sea este del signo que sea, España no les importa lo más mínimo, es más, la odian.

Ellos solo piensan en sacar rédito político de todo lo que hacen y han encontrado en Sánchez e Iglesias, unos fieles aliados dispuestos a entregar todo lo que se les pida a cambio de mantenerlos en el poder, cuestión que por otro lado poco les importa, pues como han podido comprobar, el gobierno social comunista presidido por el tándem Pedro Sánchez y Pablo Iglesias son socios fiables, pues teniendo donde elegir, prefieren apoyarse en aquellos que ponen en duda la existencia de España, cuestión que hace profundamente felices a los independentistas. Como todos sabemos, Sánchez e Iglesias hacen esto por devoción, que no por obligación.

Si Sánchez e Iglesias son socios fiables para el independentismo, no se puede decir lo mismo de estos. El independentismo apoya al gobierno social comunista mientras les sirva para sus intereses. Cabe recordar que en tan solo nueve meses, el independentismo dejó caer a dos presidentes. El Partido de los Negocios Vascos, el PNV apoyó a Mariano Rajoy a sacar los presupuestos generales del Estado, para a los muy pocos días, dejarle caer y apoyar la moción de censura que convertiría a Pedro Sánchez en presidente de gobierno. Debieron entender que Sánchez sería más perjudicial para España que el ya de por sí malo Mariano Rajoy.

Nueve meses después de aquello, sería el independentismo catalán, el que dejaría caer a Pedro Sánchez. Después de aquella lección, nadie quiso cambiar las reglas del juego y nadie quiso comprender que la gobernabilidad de España estaba en manos de sus enemigos. Después de la demostración de fuerza del separatismo y de la debilidad demostrada por el Estado Español, el independentismo entendió que había llegado su momento, el momento de pisar el acelerador y poner a prueba la paciencia del estado Español, que como estamos viendo, parece ser infinita.

El problema al que ahora nos enfrentamos, es bastante más grave que lo vivido con anterioridad. Es el gobierno de España el que está cómodo con las exigencias de la anti España, tienen una línea de actuación coincidente con los amigos de los asesinos de ETA, con el partido de los matacuras de ERC, con los integristas del PNV, con los rústicos de la CUP, con los corruptos ex convergentes y con todo tipo de aldeanos periféricos, ya sean estos gallegos, valencianos y mallorquines. Todo el que odia a España, tiene cabida en el gobierno de España. Nunca antes la simbiosis había sido tan perfecta.

Son ellos los que deciden como tenemos que formar a nuestros hijos y la educación que debemos darles, son ellos los que sacan adelante los presupuestos generales de un estado al que odian y la cantidad de impuestos que debemos pagar y donde debe ir a parar la recaudación, son ellos los que deciden como fue la historia de España y los episodios que debemos olvidar, tergiversar o falsear, ellos los que nos dirán lo que debemos beber, comer o pensar. La izquierda con la ayuda de la anti España, busca perpetuarse en el poder, solo así se entendería como Gabriel Rufián, un sujeto que no deja dudas sobre su odio a España, proponga medidas re centralizadoras que quiten competencias a comunidades autónomas como Madrid en materia impositiva. Rufián no plantearía este asunto si existiera la más mínima posibilidad de que los socialistas fueran sustituidos en el poder.

No se arriesgaría a que otro gobierno pudiera utilizar esta medida en contra del independentismo catalán. Arnaldo Otegi es otro de los que más felices y cómodos se encuentra con los pactos alcanzados con Sánchez. Afirma que este gobierno es el que más se parece al de la II república. Aquel que llegó después de un demostrado fraude electoral y aquel que fue el detonante decisivo y culpable del comienzo de nuestra guerra civil. Este gobierno juega con fuego y es muy posible que se acabe quemando, pues por encima del propio gobierno y del propio estado, está la lealtad hacia con España y su unidad, y si ellos la ponen en riesgo, sería legitima defenderla por encima de todo y de todos. Javier García Isac/director de radioya.es

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