No están acostumbrados a que los periodistas les contraríen, les hagan preguntas difíciles, incómodas, les saquen de su zona de confort. Siempre son los mismos los palanganeros, los panfleteros del Gobierno, a los que dan turno en las ruedas de prensa y responden entre risitas para que les saquen en sus medios.
A los críticos, nada. A los críticos y libres, los quieren cerrar. Les molestamos. Nos quieren echar de las instituciones, nos quieren bajar la persiana. Y les encantaría golpearnos. Y si no, fíjense en la cara de Santos Cerdán, probablemente la mano derecha de Pedro Sánchez en el PSOE y en el Gobierno, su fiel escudero, el que negoció con Puigdemont.
El intrépido reportero de Periodista Digital, Josué Cárdenas, le esperaba a las afueras del Congreso, y allí apareció. Las preguntas, fáciles, inevitables, las que haría cualquier español harto de corruptelas. Y Santos Cerdán parecía que se había tragado un palo. Miró al reportero con odio, con ganas de asestarle un golpe. Y respondió balbuceante, cargado de rabia.
Y el reportero insistió. ¿Prefiere que le pregunte por Taylor Swift? Es ahí donde está cómodo el político facineroso del PSOE. Pero no cuela.
Y un aviso a los políticos que no respondéis, ¡os seguiremos hasta donde haga falta!