Le crecen los enanos al marido de Begoña.
Después de reírse por la ruptura con Junts la semana pasada, ahora ha sido el prófugo Carles Puigdemont quien ha soltado una bofetada a Pedro Sánchez.
En plena semana del juicio a su fiscal general del Estado por un presunto delito de revelación de secretos para impulsar una campaña política contra la presidenta madrileña, los independentistas catalanes le han «amargado» el día al anunciar que la legislatura “queda bloqueada”.
En una rueda de prensa convocada a primera hora, afirmaron estar hartos de ser el felpudo de Sánchez y anunciaron que tumbarán todas las leyes del Gobierno PSOE–Sumar.
«El Gobierno de Pedro Sánchez ha perdido toda su capacidad legislativa».
Aunque el enfado por las promesas incumplidas existe, la verdadera razón de este movimiento tiene nombre y apellido: Sílvia Orriols. La líder de Alianza Catalana ha alterado el tablero político que, debido a la ambición desmedida del líder del PSOE y a su manifiesta debilidad parlamentaria tras el 23-J, pasa necesariamente por lo que ocurra en Cataluña.
La irrupción de la alcaldesa de Ripoll ha ‘devorado’ a Junts, que aunque ha obtenido ciertas prebendas de Sánchez, también ha hecho el papel de tonto útil —como Esquerra— y ahora paga el precio de prestarse al juego del presidente del Gobierno.
Del mismo modo que casi todos los barones del PSOE han quedado reducidos a la irrelevancia y tienen pocas opciones de gobernar en sus territorios —salvo que PP y Vox se equivoquen estrepitosamente—, la cercanía con el marido de Begoña es políticamente radioactiva.
La patada en el c*lo de Puigdemont a Sánchez, aunque histriónica, no deja de ser peligrosa para el líder socialista: el “partido” se juega en Cataluña, y ante el ascenso meteórico de Orriols, Junts deberá volver al papel de independentismo encapuchado arremetiendo contra el Gobierno central.
La situación está color de hormiga para el ‘galgo de Paiporta’.
Alfonso Rojo aborda este y otros asuntos de actualidad en el ‘24×7’ de este jueves, 6 de noviembre, junto a Eurico Campano, Juan Velarde y Bertrand Ndongo.