OPINIÓN / Afilando columnas

La Razón ‘ofrenda’ a Rajoy su análisis sobre la entrevista: «Ha conseguido su propósito de transmitir serenidad y confianza»

Arcadi Espada, sobre el PSOE: "Ante la obstinación del reto separatista no hay otra mejor apuesta electoral que Rubalcaba"

En una conversación nocturna post-entrevista al registrador de la propiedad que creíamos metido al gobernante, nos comentaron que seguramente casi todas las columnas del día estarían dedicadas a la comparecencia televisiva de Mariano Rajoy. Nuestra respuesta fue para eso habría que esperar 24 horas, puesto que los articulistas del papel suelen seguir esperando al día siguiente de que ocurra algo para escribir sobre eso, por lo que sus textos sobre el asunto en cuestión no se publican hasta dos días después de los hechos. Y todavía más, si es algo que se produce a última hora. No nos equivocábamos. El 21 de enero de 2014 apenas encontramos tres artículos sobre la entrevista al inquilino de La Moncloa, y dos de ellos se centran sobre todo en analizar los gestos del presidente del Gobierno. Y las conclusiones no pueden ser más dispares. Como es nuestra costumbre, tras hacer sonar nuestra armónica de afilador pasamos a dar buena cuenta de ello.

En el diario del conde de Godó y Grande de España que recula en su apuesta por el independentismo catalán, encontramos el análisis menos amable con Mariano Rajoy. Víctor Amela publica Sonrisa y tic, que comienza con una obviedad que no sobra recordar:

Que Rajoy conceda una entrevista es noticia. Por eso la comentamos, por infrecuente. Que no diga nada relevante en una entrevista, en cambio, no es noticia.

Lo jugoso es el análisis gestual:

En una entrevista televisiva, a Rajoy hay que mirarle a la cara para detectar cuándo se le dispara el tic del ojo, ese parpadeo involuntario suyo tan delator, el que denota impostación, como cuando dijo creer en la inocencia de la Infanta. O hay que atender a la sonrisita congelada en los labios, como esa con la que negó haber tocado ni un solo sobre de dinero negro, ni una sola caja de puros, ni nada de nada. Rajoy tiene la boca amaestrada, pero no las muecas.

En el periódico de la ‘disciPPlina’, por su parte, recurren para el análisis gestual a una ‘coach’ y psicóloga de nombre más complicado que el apellido de este humilde lector de columnas. La Razón encarga su análisis a Valvanuz Sánchez de Amoraga, que firma Más seguro y confiado que en las anteriores entrevistas. Desde el principio choca con las opiniones expresadas por Amela:

El presidente del Gobierno se ha mostrado mucho más abierto que en las anteriores entrevistas.

Tras afirmar que «los nervios sólo se han reflejado en el movimiento del tobillo derecho», sostiene:

Ha mantenido el control durante toda la intervención; dominaba la parte derecha de su rostro y porque la posición de sus manos, uniéndolas por los dedos, reflejan el dominio de la situación. Los movimientos horizontales de su brazo derecho para dar fuerza a su mensaje han sido recurrentes, lo mismo que el tono seco en algunas respuestas, buscando dar claridad y robustez a su mensaje. Ha intentado sonreír durante toda la intervención, aunque en ocasiones de modo tensionado, lo que nos refleja control de la verbalización. Ha medido sus palabras, reforzadas por la estructura de sus respuestas. En general, ha conseguido su propósito de transmitir serenidad y confianza.

A este afilador de columnas le llama la atención que la psicóloga «dominaba la parte derecha de su rostro». ¿Acaso la izquierda no importa? ¿O es mejor no nombrar lo que ocurría con ella? En cualquier caso, como Amela, muchos vimos los tics de los ojos del presidente. Tal vez es que no somos ‘coachs’ y nos fijamos en cosas secundarias…


Casimiro García-Abadillo.

Fuera de los gestos, en El Mundo Casimiro García-Abadillo comenta el contenido de la entrevista. Lo hace bajo el título de Dos perlas. Nos quedamos con el arranque y el final del artículo. Empieza:

Lo más importante de la entrevista que ayer le hizo Gloria Lomana al presidente del Gobierno en Antena 3 se produjo casi al final de la misma, cuando la periodista le recriminó la falta de acuerdos con Rubalcaba en asuntos de Estado. A la defensiva, Rajoy afirmó: «Nos hemos puesto de acuerdo en frenar los intentos de romper la unidad de España».

Hubiera sido necesario que, en ese momento, le hubiera insistido sobre ese asunto, porque ese pacto es crucial para saber qué va a ocurrir en los próximos meses.

Concluye:

Al final, ¿cuáles han sido los objetivos de esta esperada comparecencia? Fundamentalmente tres: confirmar que lo peor de la crisis ya ha pasado; resaltar que el sacrificio de los ciudadanos ha merecido la pena, y decir que Mas debe perder toda esperanza de que Cataluña sea independiente. Sin brillantez, objetivo cumplido.

Optimista se muestra el de El Mundo. Algunos no se creen la firmeza de Rajoy contra el independentismo. De hecho, una de las independentistas catalanas más conocidas se mofa por ello del presidente del Gobierno en Twitter:

 


Dejamos de lado ahora la entrevista a Rajoy, por el simple y contundente motivo de que ya no quedan columnas publicadas sobre este tema al día siguiente de la intervención del presidente en Antena 3, y pasamos a otros temas. Si salir de El Mundo nos encontramos con un Arcadi Espada que escribe sobre el apparátchik que creyó que siendo secretario general se convertiría en un líder socialista como mejor opción del PSOE ante el independentismo catalán. Titula Rubalcaba, el bien mayor:

Es que ante la obstinación del reto separatista no hay otra mejor apuesta electoral que Rubalcaba. Lo más probable, ciertamente, es que perdiera de nuevo frente al candidato Rajoy, si la economía no empeora y el presidente da muestras de mantener con firmeza el control de la situación catalana. Pero es indiscutible que Rajoy, en el actual clima de confrontación política e institucional, aún tendría mayor facilidad de victoria con el argumento añadido de la bisoñez de las alternativas que se conocen al actual líder socialista. La célebre sentencia de San Ignacio: «En tiempos de tribulación no hacer mudanza» es en estas circunstancias de una nitidez tan elemental y recta que no parece una sentencia jesuítica.

Con ‘amigos’ como este, Rubalcaba no necesita enemigos…

Y tras comentar artículos referidos a los máximos dirigentes de los dos grandes partidos, viene bien recordar que a ambos les pueden crecer los enanos en forma de pequeños partidos emergentes, algunos con cierta trayectoria y otros de reciente creación, como Vox —[VÍDEO ENTREVISTA] Santiago Abascal: «Me sorprende cómo el vocabulario y el argumentario nacionalista ha acabado siendo munición habitual de algunos portavoces del PP»–. Sobre ello escribe Ignacio Camacho en ABC, que titula Sopa de letras, que recupera la eclosión de decenas de pequeños partidos durante la Transición española.

Surgen por el centro -UpyD, Ciudadanos-, por la derecha de la derecha -Vox- y por la izquierda de la izquierda -tanteos de candidaturas radicales aún sin bautizo civil-. Traen vocación de bisagras terceristas y la ilusión puesta en unas elecciones europeas que tienden a primar el voto del desahogo y en las que la lista única exime del filtro provincial de escaños. Todos sueñan con explotar el desencanto que ha desgastado a la vieja nomenclatura y dibujar un mapa inédito y fragmentario que recoja y proporcionalice la complejidad de la depresión: una época promiscua, entreverada, heterogénea, marcada por el paradigma híbrido de la posmodernidad.

El proceso está ahí y tiene el vigor inquieto, disperso y germinal de una crisis refundadora ante la esclerosis partitocrática. Hay una patente inquietud cívica de rasgos neoconstituyentes y acusados perfiles regeneracionistas. Falta por saber si se trata de una nueva glaciación social o de un espejismo más o menos elitista, una nueva y bullidora sopa caliente de expectativas que puede enfriarse al contraste con el conservador pragmatismo biográfico de los españoles ante las urnas.

Nos consta que, al menos en el PP, hay nerviosismo. A algunos de Periodista Digital les comentan que en Génova hay miedo a que Vox pueda hacerle un roto importante en Madrid, y en términos similares respecto a Ciudadanos, siempre que presentaran un candidato de cierto peso en la generales, se expresaban algunos ‘populares’ en puesto de responsabilidad en conversaciones con el afilador de columnas. Pero que en el PSOE no lancen las campanas al vuelo, que los enanos le pueden crecer desde posturas socialdemócratas (UPyD) y a su izquierda. Ya se verá.

El jefe de Opinión del diario madrileño de Vocento, Jaime González, comenta el opus interruptus burgales con el título de La democracia arrodillada:

El temor a un estallido social -mantra exhibido como un siniestro espantajo por la izquierda radical- ha llevado a un alcalde del PP a tomar la peor de las decisiones posibles, pues mucho me temo que lo peor empiece ahora. Creo tanto en la sociedad civil que me niego a aceptar que lo ocurrido pueda ser considerado un triunfo. Si las asociaciones de vecinos tuvieran tiempo para reflexionar, se darían cuenta de que también ellas han salido derrotadas. Tantos meses peleando para que, al final, sus legítimas protestas hayan ardido pasto de las llamas. ¿Han ganado? No. Hemos perdido -salvo unos pocos- todos, incluidos los que ayer celebraban que el barrio de Gamonal volviera a ser «normal». ¿Normal?

Esperemos que se equivoque, pero nos tememos que tiene mucha razón.

 

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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