OPINIÓN / Afilando columnas

Anson recurre al ‘Cantar de los cantares’ para dirigirse a Sáenz de Santamaría: «Hermosa eres, oh amiga mía, dulce y encantadora como Jerusalén»

Hughes: "El rollo naif ursulino de Pastor («Le hablo de solidaridad») acabó regalando seriedad al argumentario absurdo de Le Pen"

El Gobierno y su presidente, en general y sin por un motivo concreto en especial, es el gran tema de los espacios de opinión de la prensa de papel española el 4 de marzo de 2014. Encontramos alguna crítica pero también lo que podemos considerar auténticas genuflexiones periodística, incluso un texto dedicado a la vicepresidenta del Gobierno en el que uno se llega a plantear si el autor no se deja llevar por unos impulsos que van más allá del mero análisis o incluso el ansia de adulación. Cuando llegue el momento de leerlo, que sea cada uno el que lo valore. En cualquier caso, hacemos sonar una vez más nuestra armónica de afilador y nos ponemos manos a la obra.

Arrancamos en El País, donde Miguel Ángel Aguilar dedica al registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante un artículo titulado Los tiempos de Rajoy:

Los exégetas del presidente, dispuestos a dar razón de su dontancredismo, se complacen con la referencia a que Rajoy tiene tiempo propio. Así explican cómo se ha sacado de la manga el candidato para la presidencia del PP de Andalucía, su silencio ante las realidades aducidas por los portavoces de los grupos parlamentarios en el reciente debate sobre el estado de la nación y su repliegue dialéctico cuando se indaga sobre sus proyectos, bajo el lema de que no conviene adelantar acontecimientos, lo mismo si se trata de la candidatura para las elecciones europeas o de la reforma fiscal. Pero los acontecimientos surgen de manera imprevisible y llegará el momento en que se le adelanten.


Miguel Ángel Aguilar.

Parece que la nueva pasión en público entre Rajoy y Cebrián —Juan Luis Cebrián y Mariano Rajoy escenifican en público el romance Gobierno-Grupo PRISA— no evita que al inquilino de La Moncloa le sigan llegando críticas, esta muy acertada, desde las páginas de El País. Hay que destacar, eso sí, que Aguilar tampoco destaca en la dureza de su texto. Parece más bien un ligero tirón de orejas con un cierto componente de consejo.

Pasamos ahora a El Mundo, que la ha causado una fuerte impresión al afilador de columnas. En el diario ahora dirigido por Casimiro García-Abadillo damos con textos de un elogioso hacia Rajoy y su vicepresidenta del Gobierno difíciles de imaginar no hace tanto en ese mismo periódico. Hasta Marhuenda se puede emocionar al leerlos.


Salvador Sostres.

Salvador Sostres publica un artículo que nunca hubiéramos pensado que podría llegar a escribir. Se titula Ganar y es un canto a las numerosas traiciones del Ejecutivo al programa con el que llegó al poder:

Pero si mi libertad de decir lo que pienso limita sólo con la paciencia del director del periódico, Rajoy tiene que elegir entre tener razón y ganar. Alejo Vidal-Quadras tiene razón cuando dice que Montoro es un socialdemócrata, imputación que en cualquier conversación civilizada se usa como un insulto. Pero si el presidente hace lo que Alejo y yo pensamos que tendría que hacer, muy probablemente dejará de serlo en breve y su agenda reformista -aunque tímida, reformista- será sustituida por la involución socialista, que es lo peor que a España podría sucederle.

Concluye:

Se gana desde el centro y se pierde desde los extremos. Las reformas son complejas y se cuecen a fuego lento. Tener razón es una veleidad de tertulianos y columnistas. Y en cualquier caso, cualquier razón, cualquier prosperidad y cualquier esperanza fenecen cuando ganan los socialistas.

Ahora resultará que hemos de celebrar que Rajoy y los suyos gobiernen como la haría el PSOE. Y algunos que pensábamos que Sostres no aplaudiría nunca el socialismo de todos los partidos….

También en El Mundo, el antaño director de periódicos proclama su pasión desatada por la vicepresidenta del Gobierno. Luis María Anson titula El sorayato.

Soraya Sáenz de Santamaría es una mujer muy inteligente. Dispone de un sólido equipaje jurídico e intelectual. Tiene larga experiencia política. Es sencilla y trabajadora. Se hace querer por los que la rodean, que admiran su espíritu de solidaridad y su sagacidad para el juicio político. Cuenta con excelentes colaboradores y consejeros, entre ellos, y de forma destacada, con uno de los hombres más inteligentes y capaces que he conocido a lo largo de mi dilatada vida profesional: Mauricio Casals.

Continúa:

Soraya es leal a Mariano Rajoy hasta de pensamiento. Le venera…

¡Por favor! ¡Qué nos siga por ahí! ¡No nos interesa conocer lo que Anson cree que son los pensamientos íntimos de Sáenz de Santamaría hacia su jefe!

Como para disimular, una mínima crítica tras muchas loas:

Ni siquiera la Sexta se atreve a meterse con ella. Lástima su despego del mundo cultural.

Y concluye con una cursilería difícil de superar:

Tengo para mí que el poeta sabio pensaba en Soraya cuando escribió su verso liminar: «Hermosa eres, oh amiga mía, dulce y encantadora como Jerusalén, terrible como un Ejército en orden de batalla».

Este humilde lector de columnas prefiere no pensar lo que pasaba por la cabeza de Anson al dedicar a la vicepresidenta esos versos del bíblico y erótico Cantar de los Cantares. Por cierto, que en el pasado se los dedicó a Isabel San Sebastián (en diciembre de 2002) y a la directora de orquesta española Inma Shara (en abril de 2007)–.

Saltamos ahora a La Razón. Javier González Ferrari también escribe sobre el Gobierno, y el famoso uso de los tiempos por parte de Rajoy, en una columna dedicada a los comicios europeos. Se titula ¿Elecciones a qué?:

La candidata del PSOE ya está en campaña. Elena Valenciano quiere llevar a su partido a la victoria el próximo 25 de mayo y aprovecha que en el PP todavía no saben/no contestan sobre quién encabezará la lista al Parlamento europeo.

Curioso, mientras en El Mundo vemos dos laudatorias a Rajoy y su número dos, en el periódico de la ‘disciPPlina’ arrancan un artículo con una evidente crítica a la falta de iniciativa del presidente del Gobierno.

Sobre el tema del artículo dice:

No hace falta encargar una encuesta para saber que una mayoría notable de españoles piensa que seguirá siendo Alemania quien dicte la política de la UE, que la burocracia de Bruselas seguirá creciendo en gasto y no en eficiencia, y que además en asuntos tan graves como la presión migratoria en Ceuta y Melilla, la Comisión mira hacia otro lado cuando no incordia como la comisaria de Interior con la inestimable ayuda de la demagogia e irresponsabilidad de la izquierda española que no ha tenido empacho alguno en dejar a la Guardia Civil a los pies de los caballos. Así que nadie se extrañe si el 25 de mayo la pregunta más repetida sea la de ¿elecciones a qué?

Alfonso Ussía nos ofrece en la contraportada un irónico artículo titulado Un sueño, sobre la complicidad de los actores y otros miembros del auto proclamado mundo de ‘la cultura’ con la represión castro-chavista de Nicolás Maduro contra los manifestantes venezolanos. Tras hacer un retrato muy serio de lo que ocurre en Venezuela, dice, ya con ironía:

En España, indignados por los asesinatos y la represión brutal de la Policía bolivariana y los agentes cubanos, se reúne «La Cultura». No los académicos, no los científicos, no los catedráticos, sino «La Cultura» de verdad, actores y actrices, directores, realizadores y guionistas del cine español, acompañados de cantautores y presentadores de programas de la «Cuatro» y de «La Sexta».

Sigue:

Y el «Gran Wyoming» toma la palabra. Y exige a sus compañeros de «La Cultura» que sea regañado un poco, sin pasarse de tono, quizá un poquito, pero regañado, el presidente Maduro, el hermano Presidente, porque asesinar por manifestarse a veinte ciudadanos no entra en los cauces del gran río del progreso. Alguno de los presentes, confundidos, los más agradadores, muestran pegatinas comprometidas. «No al ERE de Coca-Cola, Sí al ERE de la «Bardemcilla»». Son desalojados violentamente por los contratados por «La Cultura» para mantener el orden. Los juanes diegos se dirigen a la multitud cultural, y solicitan al Presidente de Venezuela, el compañero Maduro, que deje de matar a estudiantes y «misses» para no dar opciones de reacción a los nostálgicos de la derecha. Alguien intenta hablar de Ucrania, y es desalojado también por los encargados de mantener el orden.

Concluye:

Ha viajado desde Cuba Guillermo Toledo, que asiste al acto en compañía del hijo de un dibujante de «ABC» que consiguió el trabajo gracias al capitalista Mingote cuando fue expulsado del diario progresista «El País». Toledo se siente compungido por la muerte de los estudiantes y manifestantes venezolanos, y pide a Cuba que deje de mandar criminales a sueldo a Venezuela. Valiente, digno, comprometido. Pero se baja el telón y todo era un sueño. «La Cultura», afortunadamente, sigue en su sitio y en su silencio con Venezuela.

A veces, los textos de denuncia pueden ser muy divertidos. Y este artículo de Ussía es una buena prueba de ello. El humilde lector de columnas aprovecha, de paso, para lanzar desde aquí un #SOSVenezuela.

Saltamos a ABC, donde Edurne Uriarte titula La igualdad según el socialismo.

La igualdad según el socialismo consiste en freír a impuestos a los ciudadanos, hasta el 75% como Hollande, para dar becas a estudiantes que no superan el 5 o incluso suspenden.

¿Ha descubierto Uriarte que el Gobierno de Rajoy es socialista? Si alguien está friendo a impuestos a los españoles no es otro que el Ejecutivo del gallego que se fotografió fumando un puro por las calles de Nueva York. Pues no, se refiere al discurso del apparátchik que creyó que siendo secretario general se convertiría en un líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, durante el Debate del estado de la nación.

El concepto de igualdad tiene mucho más tirón que el de libertad, propio de la derecha. Porque la idea de la responsabilidad individual ha sido sustituida por la del Estado, y porque la derecha sigue temerosa a la hora de desmontar el populismo del mensaje anterior.

Eso de que la libertad es un concepto propio de la derecha es más que matizable. Lo es para los liberales, pero no para los democristianos y tampoco en muchos aspectos para los conservadores. Y lo que está claro es que no lo es para Montoro, Rajoy y compañía.

Terminamos con ese columnista que tiene el «exótico nombre de Paco» y que firma como Hughes. Publica Bwana Pastor, donde atiza por igual a la ultraderechista francesa Marine Le Pen y a la periodista Ana Pastor, que le entrevistó:

Ana Pastor se puso delante a Marine Le Pen y la cosa acabó regular. A los periodistas también les conviene salir al exterior para no acomodarse al nivel del político patrio. No es que Le Pen sea muy brillante, ni lo que dice especialmente refinado, pero al menos no dice «ucranios»; tiene unos razonamientos rurales, perentorios, de un sentido común muy glandular (te imaginas que todos sus votantes producen sus propios quesos), pero respondió a la insolencia con más insolencia gracias a la libertad de no estar sujeta al tabú nacional.

Concluye:

El rollo naif ursulino de Pastor («Le hablo de solidaridad») acabó regalando seriedad al argumentario absurdo de Le Pen. Ana Pastor escuchaba asombrada cuando en realidad todo se parecía mucho al discurso de un nacionalista. Se tienen que traer a Le Pen para preguntarle por la solidaridad («A moi con la solidarité», dirá ella), asunto que sin embargo no le sacan nunca al nacionalista catalán de las balanzas, tan caro al medio.

Al fin alguien que no se deshace en elogias en Ana Pastor, una entrevistadora que, al menos para este humilde lector de columnas, está sobrevalorada. Y, para que nadie dude, personajes como cualquiera de los Le Pen le resultan sumamente desagradables.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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