El ‘caso Errejón‘ vive su enésimo giro de guion y ya ha crispado los platós de Mediaset.
Todo comenzó en octubre de 2024, cuando el exportavoz de Sumar dimitió tras varias denuncias anónimas de acoso y abuso sexual. Elisa Mouliaá fue la única que dio la cara y presentó una denuncia formal por agresión sexual.
Tras meses de instrucción, el juez procesó a Errejón en noviembre de 2025 y abrió la puerta al juicio oral.
Sin embargo, la semana pasada, concretamente el 4 de octubre de 2026, la actriz presentó un escrito retirando su acusación particular alegando «razones personales y de salud», aunque insistió en que no se retractaba de los hechos. La Fiscalía, por su parte, ya había pedido la absolución de Errejón al considerar que no hubo delito (el beso se dio «sin oposición» según su escrito).
Pero el martes 10 de febrero de 2026 se produjo un nuevo volantazo.
Mouliaá, que ya había aparecido en ‘Vamos a ver‘ (Telecinco) para anunciar que sí seguía adelante con la denuncia, así lo dejó constatado en las puertas de los Juzgados de la Plaza de Castilla, en Madrid.
No hubo consentimiento y ahora sí que voy a ir hasta el final.

Y entonces llegó el momento de Joaquín Prat. En ‘El Tiempo Justo‘, tras visionar el fragmento de la entrevista y de su ‘performance’ en los exteriores de la sede judicial, el presentador no se mordió la lengua:
El sistema judicial de este país es lo bastante serio como para que nadie se lo tome a pitorreo, como para que nadie juegue con las instituciones judiciales como pretende hacer esta señora, que ahora decide acusar cuando antes no, porque la Fiscalía hace lo que tiene que hacer, que es redactar un escrito en el que pide la absolución, dado que la única acusación que se ejerce es la acusación popular. Pues claro, como en todos los procesos.
El periodista dejó claro que, evidentemente, la actriz había sufrido un calvario desde que interpuso la denuncia, pero que era algo por lo que habían pasado otra mujeres en su misma situación:
¿Que esta señora ha sufrido un viacrucis desde que denunciara a Íñigo Errejón? Claro, como todas las mujeres que denuncian una agresión sexual. Podríamos preguntarle a la víctima de La Manada si pasó o no pasó un viacrucis.
Prat terminó por preguntarse a qué estaba jugando Elisa Mouliáa:
No entiendo a qué estamos jugando. ¿Al show, al circo, a convertir algo tan importante como el sistema judicial de este país y el código penal en un pitorreo, en un juguete?