Que nadie lo pellizque
quizá parezca extraño
pero es que sus mejillas
sonrosadas y prietas
son sin duda mías;
Ni despierto ni en sueños
nadie le haría daño
no hace falta el perdón
donde no existió el daño
y se cuentan los días.
No sabe que lo quieren
mimado con miradas
sembradas con afecto
se estira y no calcula
retorno de la arena;
La observada se esponja
y entre perlas de hielo
del lentísimo tiempo
susurra canciones
que acarician el alma.
Y donde una propuesta
enamorada y única
va impregnando los aires
resurge el alejado
como frente besada;
En la alegría triste
de ese sueño pinchado
en Verano tardío
como alguien lo pellizque
se las verá conmigo.
José Pómez
http://pomez.net