En el rastro dejado se alternan vibraciones
de aguas paralizadas en rango de cristales
del caos a la armonía del azul impregnadas
y en la calma serena de todos los altares.
Una súplica nueva necesitan los aires
criaturitas con alma y algunos lidiadores
que van minando y minan con sus manos desnudas
por sorpresa una tarde con todos los avisos.
Voluntariosa espina azarosa de las artes
que juguetea en sueños aprendidos en ríos
de tu tierra y la vida quizá en algún momento
se clave en su destino enamorado y cierto.
José Pómez
