CÓMO CAMBIA EL CUENTO EN FUNCIÓN DE QUIÉN SEA EL RECLAMADO

Sale a la luz un tuit de Ábalos en 2013 jaleando al Tribunal de Cuentas por ir en contra de Rita Barberá

Ahora, el Gobierno de Sánchez amenaza ahora al Tribunal de Cuentas por reclamar la factura a los golpistas indultados

En el año 2013, José Luis Ábalos era un fiel defensor del Tribunal de Cuentas, el mismo organismo al que ahora ataca por apretar las tuercas a los golpistas que malversaron dinero público.

Hace 8 años, el socialista, en la actualidad ministro de Transportes, adjuntaba en un tuit una noticia de El País, diario ‘sanchista’ de la mañana, que rezaba así: El Tribunal de Cuentas desmonta la defensa de Barberá en el ‘caso Nóos’.

Pero claro, lo que valía para la ex alcaldesa de Valencia (PP) no cuenta ya.

El Gobierno Sánchez amenaza ahora al Tribunal de Cuentas por reclamar la factura a los golpistas indultados

Ha puenteado al Tribunal Supremo.

Y ahora busca hacer lo mismo con el Tribunal de Cuentas.

La voracidad del Gobierno Sánchez a la hora de reinterpretar la Justicia a su conveniencia resulta poco menos que insaciable.

La estancia del presidente ‘cum fraude’ en La Moncloa sale más cara que un alquiler en la madrileña y elitista urbanización de La Finca.

Los socios podemitas y, en especial, los separatistas, no están dispuestos a perdonar ni medio céntimo y en cuanto el Ejecutivo insinúe el menor gesto de contrariarles, enseguida enseñan la hoja de rescisión del contrato y mandan a España a una nuevas elecciones.

Por eso, el gabinete de Pedro Sánchez no está dispuesto a perder las canonjías de las que disfruta ahora y, si hace falta, manda al proverbial José Luis Ábalos, el del ‘Delcygate‘, a decirle al Tribunal de Cuentas que no obstaculice con un quítame allá unos millones de euros derivados de la intentona golpista.

Y no es que se esté hablando de calderilla, precisamente.

Según las primeras estimaciones del Tribunal de Cuentas, la pella asciende a cerca de 5,5 millones de euros derrochado en promoción exterior y en la búsqueda de apoyos internaciones al proceso de independencia.

Porque el Gobierno socialcomunista tiene clara la hoja de ruta. Primero ha sido torcer el brazo del Supremo y ahora toca ir contra el órgano fiscalizador de los dineros públicos.

El ministro de Transportes, con su estilo inconfundible, ha sido bastante claro a la hora de dirigirse hacia los responsables del Tribunal de Cuentas para que no insistan en pasar la factura a unos golpistas que el propio Ejecutivo sanchista ha puesto en la calle:

Sabíamos que todas estas causas, que no dejan de ser piedras en este camino, estaban ahí. Por lo tanto, nos corresponde ir desempedrando todo este camino, pero hacerlo siempre desde el reconocimiento de los órganos y las instituciones, y dentro de la legalidad.

Choca que Ábalos hable de respeto a las instituciones y a la legalidad cuando él mismo no ha tenido empacho alguno en bendecir la medida de gracia para quienes quisieron romper España y que, en cuanto puedan, volverán a intentarlo:

Se hacía más daño teniendo a estas personas en la cárcel que fuera de la cárcel, sinceramente.

Como bien señala Santiago González este 26 de junio de 2021 en su tribuna de El Mundo, Ábalos está ahí para hacer el papel que le ha encomendado Pedro Sánchez, ser un mamporrero del Gobierno y no eclipsar al líder supremo:

Ábalos es un sujeto peculiar y totalmente autodidacta. Intelectualmente hablando es muy justito, como corresponde a los hijos (e hijas, naturalmente) del sanchismo. El líder los ha seleccionado conforme al patrón de su imagen.

Ábalos acaba de expresarse como suele, es decir, mal, y se ha indignado con el intento del Tribunal de Cuentas de exigirle las citadas a Andreu Mas-Colell por la munificencia con que él y otros (Artur Mas, Puigdemont, Junqueras) han tirado de fondos públicos para subvencionar el procés.

El Tribunal, ha dicho Ábalos, «está poniendo piedras en el camino del diálogo» y ellos van a «desempedrarlo». También pudo decir que el Tribunal de Cuentas ha puesto palos en las ruedas y que su misión, la del Gobierno, es tirar del carro, arrimar el hombro para desempalar y que están dispuestos a dejarse la piel en ello.

 

 

 

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