Escándalo político sacude al Partido Popular tras la investigación judicial

Cristóbal Montoro abandona el PP tras ser imputado por el juez

El exministro de Hacienda deja el partido tras ser imputado por una red de favores a gasistas, siendo el único afiliado entre los 28 investigados

Cristobal Montoro
Cristobal Montoro. PD

La política española vuelve a sacudirse con fuerza.

El nombre de Cristóbal Montoro, durante años sinónimo de control presupuestario y recortes, protagoniza ahora una de las mayores crisis reputacionales para el Partido Popular desde la era Rajoy.

El exministro, pieza clave en los gabinetes de José María Aznar y Mariano Rajoy, ha formalizado su baja como militante del PP tras ser imputado por beneficiar a empresas gasistas mediante cambios legislativos mientras ocupaba la cartera de Hacienda.

En pleno verano, la noticia ha pillado desprevenidos a muchos en Génova, aunque desde la dirección aseguran que ya preparaban un «procedimiento informativo» interno para analizar la actuación del exministro.

Ahora ese proceso queda en suspenso, pues Montoro era —según fuentes del partido— el único afiliado entre los 28 investigados en esta causa. Un récord poco envidiable para quien fuera uno de los rostros más reconocibles del PP durante casi dos décadas.

Los detalles de la imputación: leyes a medida y gas más barato

El auto judicial, firmado por el juez Rubén Rus en Tarragona, describe una presunta red de influencias tejida desde el Ministerio de Hacienda y el despacho Equipo Económico, fundado por el propio Montoro antes de reincorporarse al Gobierno en 2011. El mecanismo: elaborar y aprobar leyes que favorecían abiertamente a empresas gasistas —clientes históricos del bufete—, a cambio de contraprestaciones económicas directas e indirectas.

Entre las reformas bajo sospecha destaca la rebaja del impuesto especial al gas natural, iniciativa que según los investigadores fue redactada con la colaboración activa de las propias compañías afectadas y luego propuesta por el Grupo Popular en el Congreso. Todo ello mientras altos cargos del Ministerio de Hacienda eran nombrados, supuestamente, por su vinculación previa con Equipo Económico, asegurando así que los textos legales se adaptaran «a demanda» de las mercantiles implicadas.

La investigación abarca hasta siete posibles delitos: cohecho, fraude contra la Administración Pública, prevaricación, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas a funcionarios públicos, corrupción en los negocios y falsedad documental. Las penas podrían sumar varias décadas de prisión si se demuestran los pagos ilícitos.

El único afiliado y la soledad política

Uno de los datos más llamativos que emerge del caso es que Montoro era el único afiliado al PP entre todos los cargos investigados, un matiz subrayado insistentemente por la dirección nacional. Entre los 28 investigados figuran ex altos cargos ministeriales, socios del despacho Equipo Económico (ahora denominado Global Afteli) y responsables de grandes empresas como Air Liquide, Abelló o Carburos Metálicos.

La baja voluntaria del exministro ha permitido al PP congelar cualquier expediente disciplinario interno —la clásica patada hacia adelante— mientras Génova busca distanciarse políticamente de quien fuera arquitecto del temido «hombrecillo de negro» para las cuentas públicas. La actual dirección popular insiste en recordar que la trama afecta también a personas sin vinculación orgánica con el partido.

Antecedentes: negocios cruzados y paralelismos socialistas

Quienes siguen con lupa la actualidad política recordarán que este tipo de escándalos no son patrimonio exclusivo del PP. Los casos conocidos como «negocio gasista» salpican también a figuras relevantes del PSOE como José Luis Rodríguez Zapatero o José Blanco (alias Pepiño Blanco), ambos relacionados —según diversas investigaciones periodísticas— con actividades empresariales dentro del sector energético tras dejar sus responsabilidades gubernamentales.

La diferencia aquí radica en que Montoro habría actuado desde dentro del Gobierno para favorecer económicamente a clientes privados mientras ostentaba competencias legislativas clave. Un salto cualitativo que convierte este caso en especialmente grave desde el punto de vista penal y ético.

Reacciones en cadena: Génova se blinda y la oposición carga

En el cuartel general popular se respira un aire denso, aunque se insiste públicamente en que no hay tolerancia para prácticas irregulares y que el partido colaborará con la justicia «hasta las últimas consecuencias». La oposición no ha perdido ocasión para recordar episodios similares bajo mandatos socialistas e insiste en que «la corrupción política es transversal».

Mientras tanto, figuras como Alberto Núñez Feijóo mantienen perfil bajo ante la prensa. Internamente, algunos barones regionales temen que este nuevo escándalo erosione todavía más la imagen pública del partido justo cuando tratan de recuperar apoyos tras las últimas elecciones generales.

Curiosidades y datos llamativos

  • El escándalo surge tras siete años bajo secreto judicial; todo comenzó por unos correos electrónicos hallados fortuitamente en 2018.
  • Montoro asistió como invitado al último Congreso Nacional del PP celebrado este mes en Madrid, apenas unos días antes de su imputación.
  • La instrucción judicial salpica también a sociedades mercantiles agrupadas bajo la Asociación de Fabricantes de Gases Industriales y Medicinales (AGGIM/AFGIM).
  • A pesar del revuelo mediático, algunos analistas apuntan con ironía que el sector energético español sigue siendo un «puente dorado» para ex altos cargos… sean del color político que sean.
  • Por si fuera poco, algunos observadores han recordado cómo durante años se hablaba en círculos políticos del “efecto Montoro”: cuando lo imposible fiscalmente se volvía posible… siempre que hubiera una buena razón (o un buen cliente) detrás.

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